Hablar
de Michelle Pfeiffer es algo muy especial para mí, ya que
soy un gran fan y admirador suyo. Pero podría decirse que
lo que yo pienso de ella, y que voy a relatar y a exponer a continuación
es algo que también podrían escribir muchos otros
fans, cuyos pensamientos sobre ella son igual que los míos.
Michelle Pfeiffer no es solo una de las mejores, por no decir
la mejor, actrices de su generación sino que es una de las
más bellas y atractivas, por no decir la más bella
y atractiva. Su belleza es tal que deslumbra y esconde para el gran
publico su inmenso talento como actriz, hechizado por su etérea
y felina belleza. Pero si su belleza es grandiosa, su talento no
lo es menos, Aunque no es muchas veces reconocido, especialmente
por la academia de Hollywood que han rechazado darle el oscar que
tanto merece una y otra vez. Su gama de registros interpretativos
es tan grande y variada que nadie podría decir que todos
sus papeles hayan sido interpretados por la misma mujer. Que la
felina, sexy, sensual y perversa Catwoman, la ingenua, tímida
y torpe secretaria Selina Kyle, la enigmática Condesa Ellen
Olenska, la sufrida, frágil y virtuosa Madame de Tourvel,
la egocéntrica, dura y malvada Ingrid Magnussen, la excéntrica
y dulce Lurenne Hallet, la egoísta e hiperactiva Rita Harrison,
la sensual, ardiente y glamurosa cantante Susie Diamond, la descreída
y golpeada por la vida camarera Frankie, la valiente e inteligente
Katya Orlova y la hechizante y hechizada Isabeau
D’Anjou sean todas una misma persona es algo que nadie podría
creer, especialmente de alguien quien ha declarado en multitud de
ocasiones que “tiene miedo de que la gente descubra algun
día de que es un fraude y que no sabe actuar”.
Cuando yo la descubrí en Lady Halcón todavía
no me llamaba demasiado la atención, pero me di cuenta enseguida
de que esta chica de cabello dorado y ojos azules era algo más
que una simple actriz, había algo mas en ella. Mi enamoramiento
definitivo de ella fue en Casada con todos, no podía creer
de que la morena e italiana Angela de Marco de esa película
fuera la misma princesa azul de Lady Halcón. Y luego me fui
fijando en su metamorfosis constante de película en película.
Era como unir las dotes de camaleón humano de Robert De Niro
con la belleza de una diosa Grecorromana todo ello salpicada por
el talento interpretativo de Meryl Streep, la personalidad de Greta
Garbo y la presencia en pantalla de Grace Kelly. Todo este cocktail
nos daba a Michelle Pfeiffer. Era algo inusual en una actriz tan
joven y tan tímida en la vida real reunir todas cualidades
y atrapar a todos los espectadores película tras película.
Aquella rosa azul y dorada provenía de la California de las
naranjas, más concretamente en Midway City, en el condado
californiano de Orange County. De origen humilde, esta ex cajera
de supermercado y ex miss de provincias estaba destinada a convertirse
en una de las mejores actrices de los ochenta y noventa y ser todo
un icono en el Hollywood de esos años. Si me paso desapercibida
en unos cuantos
telefilmes de poca resonancia, series de dudosa calidad y unas primeras
películas no demasiado relevantes, en Lady Halcón
me empezó a cautivar, en Las Brujas de Eastwick empezó
a tener relevancia para mi y en Casada con todos me enamore definitivamente
de ella. A cada nueva película nos iba regalando un trozo
de su enigmática, adorable y misteriosa presencia, Conexión
Tequila, Las amistades peligrosas, Los fabulosos Baker boys, La
Casa Rusia, Frankie y Johnny, Por encima de todo , Batman vuelve,
La edad de la inocencia, Lobo, etc, etc. En cada nueva película
iba creciendo su talento y a la vez mi amor y admiración
por ella. Pero no su belleza, su belleza siempre ha seguido intacta,
la belleza misteriosa, fría y cálida a la vez , ardiente
y etérea al mismo tiempo. La belleza de esta diosa de porcelana,
de esta gata de nueve resplandecientes vidas, de esta mujer halcón
con alma de loba y ojos de cielo, de esta flor azul y dorada de
labios carmesí y mirada penetrante, de esta chica de ensueño
de piernas largas y arqueadas, boca dibujada y pómulos de
plata.
Si el cine tuvo alguna vez un sueño azul y dorado, este
fue sin duda Michelle Pfeiffer , y yo no podría estar más
de acuerdo, porque ese es también mi sueño.
Written and Translated by Bakerboy
for Michelle
Pfeiffer, The Face
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