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Newspapers & Magazines
(various) - September 14, 2007  |
| Interviews:
Michelle Pfeiffer and Previews & Reviews:
Hairspray |
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El Peródico
de Catalunya
La
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ABC
September 14, 2007 |
Review:
Hairspray
Ingenuos colores
a todo ritmo
JOSÉ MANUEL CUÉLLAR
Un musical. Complejo asunto. O son la
repera, que no suelen, o la gente los
mira con recelo. Empero, una vez que se
entra en ellos son como todo, los hay
buenos, malos, regulares, con trama, sin
ella, con música buena, regular...
Sólo que la gente del cine está
acostumbrada a ver cine, para lo otro
se van al teatro, que tampoco van por
cierto. Pero esta «Hairspray»
es ya casi un clásico, y como tal
hay que tomarlo. Se trata de un remake
de la película que realizó
John Waters
en 1988. De la misma se realizó
una obra en Broadway que tuvo un éxito
brutal, con premios por doquier y reconocimientos
de todo tipo.
Ahora llega esta adaptación de
Shankman en el que se han jugado diversas
bazas para compensar la frescura que tenía
el trabajo de Waters. La mayor es la presencia
de un John Travolta
travestido en una ama de casa grande y
oronda, pero también la presencia
del ídolo mundial de adolescentes
Zac Efron
y, sobre todo, de Michelle
Pfeiffer, que intenta hacer de
mala malísima, de forma infructuosa
claro, porque es bella, bellísima.
Con independencia de los actores, Travolta
por Divine, Pfeiffer por Deborah
Harry y Efron por Gerard, la película
se sustenta en la música, y en
la música negra, que es lo mejor.
Mucho rythm&blues, y del bueno, de
raíces ancestrales, de cruce de
caminos, de Tamla Motown, del principio
de todo. Y bailarines de color que son
muy superiores al resto, con el ritmo
metido en el alma y la goma presente en
los músculos.
Pero salvando el asunto musical, la película
como trama en sí es de una cortedad
tremenda, con una ingenuidad irreal hasta
el paroxismo. Existe en todo el guión
un color pastel que huele a decorado cartón,
a historia inventada para y por la música,
más para ser oída que para
ser filmada. Ni Efron se va a fijar en
Cenicienta, por muy encantadora que sea,
ni la sociedad va a dejar de ser racista
chasqueando los dedos. La vida real es
tan cruda como eso y los sapos-príncipes
no existen. En el haber, la valiosa presencia
de Christopher Walken,
en un corto pero jugoso placer, si bien
no se le ha sacado todo el jugo a lo que
mejor sabe hacer, que es bailar.
|
Madrid360
(ABC supplement magazine)
Interview: Michelle
Pfeiffer
Michelle Pfeiffer:
«Soy introvertida y distante, pero
nunca fría»
«Hairspray» confirma
la resurrección de la actriz encarnando
a una villana intolerante
ANGÉLICA MARTÍNEZ
Cuando se trata de dar vida a mujeres
atractivas y sexys, las actrices que pueblan
el Hollywood de hoy palidecen ante la
casi cincuentona Pfeiffer. Además,
la californiana ha demostrado que puede
conseguir una interpretación genuina
mas allá de su presencia, como
demuestra este remake del filme de John
Waters (y posterior musical de éxito)
«Hairspray», donde se convierte
en la villana racista Velma Von Tussle.
Dentro de poco
la veremos encarnando a una bruja en «Stardust»,
¿le ha cogido el gusto a los papeles
de malvadas?
Es posible, aunque éste ha sido
el personaje más dificil de mi
carrera. He interpretado villanas en el
pasado, incluso asesinas, pero hasta que
no me metí en la piel de Velma
Von Tussle no me di cuenta de lo inadecuado
que era para mí dar vida a una
mujer racista. Llegué a dudar si
realmente quería protagonizar esta
película, pues no me parecía
un gran ejemplo para mis hijos; pero ellos
me dijeron que era importante el mensaje
de la película y que sabían
quién y cómo era yo.
Y es que, aparte
de los peinados y la estética pop,
«Hairspray» contiene todo
un discurso a favor de la tolerancia.
¿Eso acabó por decidirla?
Desde luego. Creo que el gran mensaje
de esta obra es que necesitamos dejar
de amenazar a todos los que son diferentes:
salir de nuestra zona de confort y descubrir
lo que nos es desconocido. Preferimos
machacar a alguien antes que aceptar sus
peculiaridades.
No la hemos vuelto
a oír cantar desde «Los fabulosos
Baker Boys». ¿Se sintió
cómoda regresando al mundo de la
música?
La verdad es que no (risas). Tengo que
confesar que tuve ataques de ansiedad
durante todo el rodaje, pero ese también
era un motivo por el que quería
hacer esta película: cuando el
reto es grande, me gusta superarme a mí
misma. Me preparé con un profesor
durante tres o cuatro meses antes de empezar,
pero aun así mi voz estaba fuera
de tono, ya que tenía que seguir
la melodía al pie de la letra,
sin improvisar.
Travolta armando
la gorda
Menos mal que tenía
al lado a un buen partenaire como John
Travolta, aunque viendo la pinta que luce
en el filme no sabemos si fue de mucha
ayuda...
Desde luego (risas). Pero, hablando en
serio, el mayor atractivo de esta película
para a mí era Travolta. Tenía
muchas ganas de trabajar con John y hacerlo
en un filme musical me pareció
una gran idea.
Usted siempre
ha tenido un gran sentido del humor, sobre
todo en su época de reina de la
belleza, cuando ganó el título
de Miss Orange County. En eso se parece
un poco a Velma, ¿no?
Más o menos. Debo confesar que
fue un trabajo muy duro ser miss, tuve
que adaptarme y aprender a cantar y bailar
en público lo cual, aunque parezca
fácil, requiere de una gran disciplina
y yo no tenía ninguna.
Y eso que muchos
la califican de mujer fría. ¿Cómo
es Michelle Pfeiffer en realidad?
Es complicado de decir. Creo que sí,
mucha gente me ve fría, tal vez
porque soy tímida y el público
me considera antipática. La clave
está en que no salgo de mi casa
a menos que realmente tenga que hacerlo
porque no me gustan las multitudes. Digamos
que soy introvertida y distante, pero
nunca fría.
Ha tardado cinco
años en rodar una película.
¿Vamos a tener que esperar otro
lustro para la siguiente?
No creo. Aunque tengo muy claro que mi
familia es lo primero en mi vida y no
pienso sacrificar tiempo con ellos para
ir a trabajar. Si lo que me ofrecen no
es de gran calidad, prefiero quedarme
en casa. Sinceramente, me gusta mucho
mi trabajo, pero disfruto más con
los míos, por eso me retiré
durante un tiempo. Siempre he tratado
de tomar decisiones adecuadas en mi carrera
eligiendo entre los guiones que me ofrecían,
considerando que obviamente al principio
tenía menos oportunidades, y me
siento afortunada porque he trabajado
duro. Pero ahora me encuentro en otra
situación.
¿Su familia
es su prioridad?
Exacto. Aunque yo nunca he dejado de trabajar,
pero ahora sólo lo hago cuando
me ofrecen un bombón que merezca
realmente la pena. Si no, prefiero estar
con mis hijos y con mi marido. |
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El
Mundo
September 14, 2007 |
Hairspray
Premiere in Madrid. Zac Efron talks about
Travolta & Pfeiffer
Locas por Zac
El nuevo ídolo de adolescentes
visita la capital para promocionar `Hairspray',
en la que comparte cartel con Travolta
y Michelle Pfeiffer
John Travolta,
Michelle Pfeiffer
o Christopher Walken?
No, Zac Efron
y Nikki Blonsky
—sobre todo el primero— son
los verdaderos reclamos de Hairspray
(laca), la adaptación al cine de
la mítica película de los
80 dirigida por John
Waters. Las dos estrellas adolescentes
han pasado esta semana por Madrid provocando
colapsos en la Gran Vía para explicar
los pormenores de la cinta, que se estrena
hoy.
Con esta película, Efron consolida
su carrera en un género «por
el que siente especial debilidad».
El rubio se ha convertido en un ídolo
en Estados Unidos y Europa gracias a su
intervención en High
School Musical, y parece que, de
momento, no piensa cambiar de género.
El director y coreógrafo de Hairspray,
Adam Shankman,
ha firmado un producto que sigue la línea
de los musicales clásicos. Alguien
que sabe mucho de eso, John
Travolta, regresa al géneroconvertido
en la enorme —en sentido literal—
madre de la protagonista. Y Michelle
Pfeiffer, por su parte, confirma
su regreso al séptimo arte con
un papel de malvada.
«Al principio
me sentía un pococohibido por trabajar
con gente como Travolta y Pfeiffer, pero
con ellos he aprendido que para triunfar
en este negocio, por encima de ser un
buenísimo actor, hay que ser una
buena persona», explicó
Efron. |
Metropolis
('El Mundo' supplement magazine)
Preview: Hairspray
and Interview: Michelle Pfeiffer
El rey de las pistas
ahora es la reina
PEDRO CALLEJA
Hairspray es la adaptación cinematográfica
oficial del musical homónimo que
triunfó en los escenarios de Broadway
en 2002. Escrito por Marc
Shaiman y Scott
Wittman, según un libreto
de Mark O'Donnell,
ganó ocho premios Tony y aún
se mantiene en cartel en diversas ciudades
importantes de todo el mundo. Curiosamente,
el musical se inspiraba, a su vez, en
una película de 1988, dirigida
por el rey del cine basura,
John Waters,
y protagonizada por el célebre
travesti Divine,
que falleció muy poco después
de estrenarse el filme.
La versión para la gran pantalla,
guionizada por Leslie
Dixon, respeta la estructura narrativa
del musical, salpicada de canciones desde
el principio hasta el fin, sin apartarse
demasiado de la línea argumental
marcada por la película de Waters.
El resultado final está a medio
camino entre el pastiche teatral y el
homenaje kitsch a la estética de
finales de los años 5o y principios
de los 6o.
La acción de la película
transcurre en Baltimore, el estado más
pobre de los Estados Unidos, en 1962,
una época de convulsiones sociopolíticas
de toda índole. La protagonista
de la historia se llama Tracy Turnblad
(Nikki Blonsky).
Es una adolescente de espíritu
abierto y optimista, excelente bailarina,
aunque muchos opinen que quizás
ande un poco sobrada de peso y es demasiado
bajita. Su mejor amiga del instituto,
Penny Pingleton (Allison
Janney), comparte con ella las
mismas aficiones.
El programa televisivo favorito de Tracy
y Penny es El Show de Corny Collins (personaje
interpretado por James
Marsden), una especie de Mira quién
baila en el que participan los jóvenes
más fotogénicos y modernos
de la ciudad. Ambas sueñan con
ser seleccionadas algún día
para salir bailando delante de las cámaras,
junto a la pareja de moda formada por
el guaperas Linc Larkin (Zac
Efron) y la princesita rubia Amber
Von Tussle (Brittany
Snow), hija de la directora del
canal televisivo, la viperina Velma Von
Tussle (Michelle
Pfeiffer), una mujer racista y
sin escrúpulos.
Por culpa de su escandaloso peinado y
de las bromas que le gasta la malvada
y envidiosa Amber, Tracy acaba castigada
injustamente. El aula donde tiene que
cumplir su condena esta repleta de chicos
y chicas negros que no dejan de danzar.
Allí, Tracy se hace amiga de Seaweed
(Elijah Kelly),
un chico afroamericano con el que aprende
nuevos pasos de baile.
Seaweed es hijo de Motormouth Maybelle
(Queen Latifah),
dueña de una tienda de discos y
presentadora del espacio televisivo dedicado
a la cultura afro El Día de los
Negros, que una vez a la semana se emite
en lugar de El Show de Corny Collins.
Gracias a Seaweed y Maybelle, Tracy logra
colarse en el programa de Collins, a pesar
de las reticencias de su madre, Edna Turnblad
(John Travolta),
una oronda planchadora, y de su padre,
Wilbur Turnblad (Christopher
Walken), un tipo sin complejos,
que se gana la vida vendiendo artículos
de broma.
La participación de Tracy en el
programa televisivo y su amistad con los
bailarines de color provoca una auténtica
conmoción en Baltimore. En juego
están la corona de Miss Laca Adolescente,
en poder de la popular Amber, y la posibilidad
de sacar a la luz el descontento de los
jóvenes afroamericanos, que ya
están hartos de que los blancos
les copien su forma de cantar y bailar.
Adam Shankman,
el director de Hairspray,
nació en Los Ángeles, en
1964, y posee una larga experiencia como
coreógrafo en títulos como
Boogie Nights,
Scream 2,
Don Juan DeMarco
o Dudley de la Montaña.
También ha dirigido cuatro comedias
familiares: Se montó
la gorda, Doce
fuera de casa, Un
paseo para recordar y Un
canguro superduro. Según
sus propias palabras, ésta es la
primera vezcano a su forma de ver y entender
el mundo del espectáculo.
«Mi película
trata de mantener la anarquía del
filme de Waters», explica
Shankman. «Es
una película alegre, divertida,
irónica, chispeante y tremendamente
concienciada con el problema de la segregación
en los años 6o, aunque no se note
a simple vista. Y también es una
película muy gay, por qué
no decirlo. Para conservar esa locura
original, era imprescindible, por ejemplo,
que el personaje de una mujer como Edna
lo interpretara un hombre».
En efecto, uno de los ganchos más
llamativos de esta versión en cine
de Hairspray es el hecho de que John
Travolta haya aceptado encarnar
en la pantalla a Edna. El actor, cubierto
de la cabeza a los pies por prótesis
de látex, tardaba más de
cuatro horas cada día en maquillarse.
Sólo por verle en actitud cariñosa
con su marido en la ficción, interpretado
por Christopher
Walken, merece la pena pasarse
por taquilla. Travolta, a pesar de su
voluminosa figura, se marca varios bailes,
uno de ellos con Walken, ademas de cantar
bastante aceptablemente un par de temas.
El Baltimore que sale en Hairspray se
reconstruyó en Toronto, Canadá,
una ciudad que resulta mucho más
barata para hacer cine. El presupuesto
final de la cinta fue de 52,5 millones
de euros. El rodaje tuvo lugar a lo largo
de 66 días. 150 bailarines intervinieron
en 20 números musicales filmados
con cinco cámaras al mismo tiempo.
En su primer fin de semana de explotación
en los cines norteamericanos, la película
batió el récord de recaudación
de un musical cinematográfico,
rozando los 20 millones de euros en su
primer fin de semana de exhibición.
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MICHELLE PFEIFFER
«HOLLYWOOD CONVIERTE A LAS MUJERES
BELLAS EN OBJETOS»
por BRUNO LESTER/IFA
| ORÍGENES
Nació el 29 de abril de 1958
en la ciudad de Santa Ana, en el
estado de California (EEUU). |
INICIOS
Comenzó a ser famosa gracias
a Grease 2. Su primer papel importante
fue en El precio del poder. |
PROYECTOS
Prepara un personaje protagonista
de un filme basado en un guión
escrito por su marido, David E.
Kelley. |
A los 49 años de edad, la estrella
de películas como El
precio del poder, Las
brujas de Eastwick o Los
fabulosos Baker Boys admite que
los papeles para mujeres mayores de 40
años son bastante escasos en la
actualidad. En consecuencia, esta actriz,
tres veces nominada al Oscar, dedica la
totalidad de su tiempo a su marido y a
sus hijos, Claudia Rose, de 15 años,
y John Henry, de 13.
PREGUNTA.- Está usted tan maravillosa
como cuando se encontraba en la cumbre
de su carrera. ¿Cuál es
el secreto de su belleza?
RESPUESTA.- Cuando
era más joven, realmente no me
preocupaba de cuidarme ni lo más
mínimo. Creo que me mantenía,
fundamentalmente, a base de Coca Cola
y cigarrillos. Ésa era mi dieta.
Ahora que me voy haciendo mayor, sí
que me cuido mucho, y soy muy feliz. Ésa
es la razón por la que tengo buen
aspecto: porque soy feliz.
P.- Mucha gente se ha quedado muy sorprendida
de que usted cante y baile, como hace
en Hairspray.
R.- Pero yo ya cantaba
en Los fabulosos Baker Boyus y, también,
cantaba y bailaba en Grease 2, así
que no debería suponer ninguna
gran sorpresa para nadie. Eso sí,
reconozco que soy más conocida
por los papeles dramáticos que
he interpretado. Aunque, a pesar de todo,
a mí me gusta interpretar esos
papeles de chicas-basura, como hacía
en Grease 2.
P: ¿Le resulta divertido hacer
películas musicales?
R.- Sí. Me
lo pasé muy bien rodando tanto
Hairspray como Grease 2. Sin embargo,
cuando me encontraba encima del piano
cantando Haciendo el amor en Los fabulosos
Baker Boys llegué a pensar que
mi carrera se iba a arruinar para siempre.
O que iba a tener un enorme éxito.
Gracias a Dios, lo que ocurrió
fue esto último.
P.- ¿Cómo es el personaje
de Vilma, que usted interpreta en la película?
R.- Pues es una
estirada mandamás de una cadena
de televisión local, dispuesta
a todo tipo de trampas para que su hija
adolescente triunfe.
P.- ¿Cuál de todas las
películas que ha hecho es su favorita?
R.- Me encantó
rodar Batman vuelve. Me gustó mucho
mi papel. En realidad, me gusta hacer
papeles de chicas que no dominan en absoluto
la situación pero que aparentan
hacerlo. No obstante, hoy día me
resulta muy complicado encontrar papeles
interesantes. La sociedad se muestra implacable
con el hecho de ir cumpliendo años.
En Stardust (que se estrenará próximamente)
interpreto a una mujer muy mala que tiene
5.000 años de edad y que necesita
comerse el corazón de una estrella
para poder retener su belleza juvenil.
P: Usted fue nominada al Oscar por Las
amistades peligrosas (en 1988), por Los
fabulosos Baker Boys (en 1989) y por Por
encima de todo (en 1992). Pero esos grandes
logros profesionales suyos se han visto
siempre un tanto oscurecidos por las insistentes
referencias a su belleza física.
R.- La cuestión
física es algo con lo que he tenido
que convivir desde que empecé a
hacer cine. Y aprendí muy rápidamente
que una gran parte de tu apariencia tiene
mucho que ver con los papeles que te dan.
Al principio de mi carrera, me resultaba
sumamente dificil conseguir que me dieran
un buen papel. Cuando me presentaba a
alguna audición tenía que
hacerlo mejor que nadie, por el mero hecho
de que yo era guapa. Y no fue hasta que
Jonathan Demme me eligió para Casada
con todos cuando todo el mundo comenzó
a tratarme como a una verdadera actriz.
La gente en general, y Hollywood en particular,
convierte en meros objetos a las mujeres
bellas. Y hasta dejan de mirarlas como
a seres humanos.
P.- ¿Ha pensado hacerse, o se
ha hecho alguna vez, la cirugía
estética?
R.- Si lo hubiera
hecho, no se lo diría a nadie.
Pero soy muy miope y eso es algo que me
facilita enormemente aceptar el hecho
de envejecer, porque ni siquiera soy capaz
de ver cuál es mi apariencia real.
¡No puedo ver casi nada!
P.- En Hairspray, usted interpreta el
papel de madre de una adolescente. Muchas
ac-
trices de Hollywood nunca lo harían...
R.-Yo quería
hacer esta película. ¿Por
qué no iba a hacer- la? ¿Tan
sólo porque el personaje que interpreto
tiene una hija? Hubiera sido ridículo. |
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El
Pais
September 14, 2007 |
Review:
Hairspray
Días de
laca
JORDI COSTA
"¡Buenos días, Baltimore!",
canta la prodigiosa y oronda debutante
Nikki Blonsky
en el número que abre este musical,
adaptación post Broadway de la
comedia homónima, tonificante pero
discreta, de 1988: entre los lugareños
que dan la bienvenida a un nuevo día
aparece el director de la película
original, John Waters,
convertido en el simpático y entrañable
exhibicionista del barrio, una cuota de
transgresión perfectamente integrada
en la comunidad. El cameo está
cargado de significado y dice mucho a
favor de la capacidad de autocrítica
del cineasta que introdujo la coprofagia
como espectáculo para las masas
en su abrasiva Pink
Flamingos (1973).
La transformación de su Hairspray
en musical de Broadway, con música
y letra de Marc
Shaiman, no hizo sino culminar
un camino hacia la neutralización
y, en cierta medida, la disneyización
de la imagen pública de Waters.
Hairspray
(2002), el musical escénico, es
fruto de ese relevo generacional entre
el público de Broadway que tuvo
su motor primordial en el fenómeno
de Los productores (2001) y su más
reciente logro en Spamalot (2004): todos
estos montajes coinciden en empaquetar
viejos atrevimientos bajo la revisión
descreída del megaespectáculo
para el gran público.
En este nuevo Hairspray —que recrea
la lucha contra la segregación
en clave de fábula cándida
hay algo que debe de haber fascinado a
Waters, un gimmick casi propio de William
Castle: el papel inmortalizado por Divine
cae ahora en manos de un Travolta
transformado en señora gorda. Es
una lástima que el atrevimiento
se quede en su enunciación: la
Edna Turnblad de Travolta tiene la expresividad
y el nervio de una Cher recién
salida de su última operación
de cirugía plástica. Uno
se queda con la sensación de que
la película también desaprovecha
a un Christopher
Walken que, no obstante, tiene
la oportunidad de protagonizar el más
sofisticado chiste de pedos visto en mucho
tiempo. Tan sólo Michelle
Pfeiffer saborea su personaje con
contagioso placer y logra que su interpretación
se cuente entre lo más perdurable
de un generoso espectáculo, tocado
de muerte por su pobre musculatura cinematográfica. |
OnMadrid
(El Pais supplement magazine)
Preview: Hairspray
HAIRSPRAY
Primero, la 'peli del guarro de
John Waters. Luego, Broadway. Y ahora
este musical, bailón y antirracista
hace que Travolta vista enaguas.
por LUIS MARTÍNEZ
El dato:
La peli de Waters ganó 6,6 millones
de dólares en 1988. El musical
de Broadway, 280 (y 15 premios Tony).
¿Ésta? Sólo en EE
UU, 120.
Hairspray...
todo para arriba. Nunca se valorará
suficientemente la aportación de
Paulina a... lo que sea. El caso es que,
tratándose de laca (¿o lo
de la Rubio era un fijador?), las asociaciones
de ideas vienen solas. A lo que íbamos,
la película que nos ocupa es un
artefacto pensado para agitar los miembros
y alzar los ánimos. ¿O era
al revés? Ni un segundo de pausa
desde el primer fotograma. El mecanismo
es bien sencillo: domesticar (o hacer
accesible a todas las conciencias) una
de las joyas del petardismo trash, aquel
filme homónimo, gozoso y demencial
que John Waters
rodó en 1988. Bien es cierto que,
para entonces, el director de la coprófaga
Pink Flamingos se encontraba en fase de
relajación; vamos, que de aquel
vigoroso antitodo de sus primeras películas
ya sólo quedaba un cierto aroma
a podrido.
NI BLANDO NI GAMBERRO
Luego, la pel ise convertiría en
musical de Broadway, y el musical, en
referencia obligada de eso que de forma
algo acomplejada se llama cultura popular
(la que aburre es siempre la cultura business
class). Llámalo pop, que dirían
los más resueltos. Eso es Hairspray,
una comedia satírico/sexual animada
con la música velcro (por su facilidad
para pegarse a la parte del cerebro más
bailona) de los sesenta. Sin llegar al
exceso de The Rocky
Horror Picture Show, reina absoluta
en la categoría de musicales de
culto, o al gamberrismo de La
tienda de los horrores, adaptación
musical de la película (también
de culto) de Roger
Corman, el delirio musical inspirado
en Waters proporciona la medida justa
de lo que un espíritu no muy entrenado
en las fiestas de Chueca soporta. Y la
cinta de Adam Sankman
es consciente de ello. El director de
tonterías como Se
armó la gorda es uno de
los coreógrafos más reputados
de la farándula yanqui. Es decir,
el director más adecuado para una
película en la no se para de bailar
y que nace con la firme vocación
de llegar a todo el mundo y, ya puestos,
arrasar en taquilla. En Estados Unidos
lo ha hecho. Su reparto deja pocas opciones
a la duda.
En primer lugar, John
Travolta. O, si se prefiere, Danny
Zucko, Tony Manero o Vincent Vega (por
orden, Grease,
Fiebre del sábado
noche y Pulp
Fiction). Es decir, el más
irresistible bailarín conocido
en los tiempos recientes. Pero ahí
no acaba la cosa: Travolta es Trans-volta.
Es decir, para él es el papel de
Edna, la oronda madre de Tracy (aquí
animada por la semidesconocida Nikki
Blonsky). En uno de esos alardes
que ocupan horas en las entrevistas de
promoción, el más machote
de los actores se convierte en una señora
más que entrada en carnes, simplemente
gorda. A su lado, la resucitada Michelle
Pfeiffer, el eterno Christopher
Walken, la magnética Queen
Latifah y, ¡tachón!,
Zac Efron.
Si no conocen a este último, corran
a preguntar a sus hijos.
¡CIENCIÓLOGO TRAVESTIDO!
Para que nada falte, también ha
habido amago de escándalo. Eso,
ya se sabe, ayuda mucho a que los periódicos
den por noticias lo que sólo es
publicidad. Travolta es cienciólogo.
Esta religión, secta o lo que sea,
tiene, entre sus recetas místicas,
una cura para la homosexualidad. Ahora,
atemos cabos: él hace de ella...
¡Será posible! Parte de la
comunidad gay ya ha corrido a pedir el
boicoteo de la película. Pero que
no cunda el pánico, el director
es más gay que el teletubbie gay
(dicho y proclamado por él mismo
para despejar resquemores).
Pero todo esto no es más que ruido.
Lo que cuenta es la música, y ésta
no para. Todo para arriba. Que se trata
de laca, señores. |
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El
Periódico de Catalunya
September 14, 2007 |
Interview:
Michelle Pfeiffer
«Ser guapa
me hizo más difícil tener
credibilidad»
Tras cinco años alejada del cine,
la actriz regresa con el musical Hairspray,
en el que Travolta encarna a una madre
obesa.
PAZ MATA / LOS ÁNGELES
-¿Le ha resultado fácil
volver al trabajo tras cinco años
retirada?
-Más de lo
que yo imaginaba. Salir de vez en cuando
es positivo, la casa no se cae porque
yo falte. Además, soy mejor madre
cuando trabajo en lo que me gusta. Mis
hijos tienen una edad en la que ya pueden
empezar a asumir responsabilidades y eso
les hace mucho bien.
-Su personaje en Hairspray se hizo famosa
tras ganar un concurso de belleza. Usted
empezó igual. ¿Qué
recuerdos le trajo este papel?
-Lo hice porque
me dijeron que sería una forma
de obtener un agente, y así fue.
De ahí pasé a trabajar en
la televisión. En el caso de Velma,
Miss Baltimore fue su momento de gloria.
Yo siempre he empezado desde abajo, primero
como ayudante de cajera en un supermercado,
luego pasé a ser cajera. En el
espectáculo, fue igual. Empecé
haciendo anuncios, luego telenovelas,
películas de segunda y así
hasta llegar a ser protagonista en películas
de gran categoría.
-¿Le ayudó su belleza?
-Al contrario. Tener
un fisico como el mío en esa época
no ayudaba. Entonces triunfaban Glenn
Close, Susan Sarandon y Meryl Streep,
mujeres de belleza más andrógina,
que competían en un mundo masculino.
Para mí fue todavía más
dificil tener credibilidad y que la gente
viera en mí algo más que
una cara bonita. Cuando iba a una prueba
tenía que ser mejor que las demás
por ser guapa.
-¿Le incomoda que la gente hable
siempre de su belleza?
-Sí, aunque
no puedo negar que es halagador que la
gente me considere guapa, pero es complejo
y probablemente dificil de explicar.
-¿No hace nada por conservarse
bella y lo más joven posible?
-No. Se presiona
demasiado a las mujeres para que estén
siempre jóvenes y radiantes. Los
años pasan y es inevitable envejecer,
por mucha cirugía plástica
a la que se someta una. Sí, puede
que parezcas más joven de lo que
eres, pero, ¿eres más guapa
por ello? La respuesta, en la mayoría
de los casos, es no.
-¿Se niega a pasar por el bisturí?
-De momento, sí.
Claro que si lo hiciera no lo iría
pregonando [risas]. Una de las cosas de
las que me siento más orgullosa
es de no haberme hecho implante de senos.
Una vez me dijo una señora, que
me había visto llevando un modelo
de Arma ni, que me sentaba estupendamente
a pesar de tener poco pecho, y que era
un modelo para mujeres con poca delantera.
-¿Ahora se resarce riéndose
de la belleza en esta película?
-Hairspray fue una
experiencia muy grata y me encantó
interpretar a Velma von Tussle, aunque
al principio fue un poco abrumador porque
no sabía qué hacer con ella.
No quería limitarme a interpretar
a la mala, eso me aburre. Lo interesante
era buscar algo de humanidad en ella.
Para empezar, me basé en las mujeres
de esa época, que no tenían
grandes opciones y eso a Velma le aterrorizaba.
Todo el miedo, la rabia y la ira que llevaba
dentro, por ese motivo, la exterioriza
siendo malvada con la gente. Al menos
es como yo la he interpretado.
-Es su segundo musical tras Grease 2,
¿qué le gusta de este género?
-Me interesa el
reto de interpretar un papel y contar
su historia a través de música
y canciones. Es un proceso de interpretación
muy distinto y muy duro, pero me ha hecho
recordar lo mucho que me gustaba entrar
en un estudio de grabación.
-¿Le ha hecho recordar la pasión
que sentía por la actuación?
-Bueno, nunca la
perdí, pero me volví a acordar
de lo exigente que es esta profesión.
Nunca decidí dejar de trabajar.
Simplemente duran te los últimos
años no me ofrecían nada
que mereciera la pena. Mi marido y mis
hijos llenan mi vida y no echaba de menos
actuar, pero con papeles así de
apetecibles te das cuenta de lo mucho
que te gusta actuar.
¿Cree que aún tiene que
demostrar lo que vale?
-No, eso es lo bueno
de hacerte mayor. Ahora se trata de disfrutar
del trabajo. |
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La
Gaceta de los Negocios
September 14, 2007 |
Review:
Hairspray
Moviendo a tope
los michelines contra el racismo y la
idiotez
Adam Shankman mejora la singular película
de John Waters
por JERÓNIMO JOSÉ MARTÍN
/ Madrid
Esta película actualiza y mejora
Hairspray (1988), de John
Waters, a través del premiado
musical de Broadway que compusieron en
2002 Marc Shaiman
(música) y Scott
Wittman (letras). Su acción
se desarrolla en el Baltimore de 1962.
Allí vive Tracy, una adolescente
oronda y vitalista, obsesionada con participar
en un popular programa de baile de la
televisión local. Le ayudan a realizar
ese sueño imposible, su amiga Penny
—hija de una católica rigorista—,
el popular bailarín Link, los jóvenes
afroamericanos que protagonizan el Día
Mensual del Negro dentro del programa
y, sobre todo, sus propios padres: Wilbur,
que dirige una tienda de objetos de broma,
y Edna, una maruja obesa y ruda. Y se
opone al empeño de Tracy la directora
del programa, Velma, una vanidosa ex Miss,
fanática de la belleza física,
y dispuesta a todo para que triunfe su
hija Amber, tan boba, clasista, racista
y engreída como ella.
El musical de Broad¬way y esta película
de Adam Shankman (Doce fuera de casa)
suavizan el tono cáustico y algo
soez que en su día adoptó
Waters, hasta transformarlo en una sugerente
tragicomedia naif en torno a la superación
personal, el cariño familiar, la
amistad interracial y el compromiso social.
Ciertamente, aún se aprecia el
trazo grueso de Waters en la caricatura
de la madre beata y puritana de Penny,
pero ese breve brochazo anticatólico
se compensa en parte con el precioso espiritual
que cantan a Dios durante una manifestación.
En cualquier caso, la película
ofrece excelentes canciones y números
musicales, magníficamente coreografiados,
en los que se luce la debutante Nikki
Blonsky, se lo pasan en grande
las veteranas Queen
Latifah y Michelle
Pfeiffer, y se reencuentra consigo
mismo John Travolta,
sensacional en su alucinante caracterización
de Edna. A la puesta en escena de Shankman
le falta la chispa de genialidad de los
grandes musicales. De todas formas, saca
partido al reparto y a la banda sonora,
y logra su mejor película. |
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Scanned and transcripted
by pfeiffertheface.com |
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