La
resureccion del mito Pfeiffer
La actriz regresa a Hollywood
con dos filmes y una estrella descubierta
ayer en el Paseo de la Fama
En 2008 cumplirá
50 años, pero no pretende conformarse
con ser una madura más de Hollywood.
Michelle ha vuelto y sigue expléndida.
Reyes González
- Los Ángeles
Con una blusa negra, vaqueros oscuros
y unos enormes zapatos de tacón
con plataforma, Michelle
Pfeiffer nos recibió poco
antes de descubrir su estrella en el Paseo
de la Fama de Hollywood para hablar de
sus nuevos filmes, «Hairspray»
y «Stardust»,
dos papeles de mala, malísima para
el regreso más impactante del año,
en los que Pfeiffer nos recuerda de nuevo
su talento por partida doble. Sin embargo,
Hollywood se lamenta de que la actriz
sólo ruede una película
cada tres años mientras sigue la
infructuosa búsqueda de otra como
ella, que nos deleite con su presencia
en cintas como «Batman
2», «La
edad de la inocencia» y «Los
fabulosos Baker Boys».
-¿Había planeado un regreso
tan lleno de maldad?
- Ja, ja, ja. Qué
va, pero si lo hubiera hecho no me hubiera
salido tan bien. No fue algo intencionado,
simplemente ocurrió así.
-¿Cuál fue su reacción
inicial al verse con el maquillaje de
«Stardust»
convertida en una bruja frente al espejo?
-Fue una evolución.
La primera vez que lo hicimos los maquilladores
trabajaron seis horas, pero no era lo
que estábamos buscando, así
que llame al jefe y le dije: «Matthew,
parezco un monstruo». Poco a poco
lo fueron mejorando, pero al principio
era mucho más exagerado... ¡tenía
cejas de Neardenthal!
-En «Stardust»
se ofrece un comentario social sobre cómo
las mujeres están obsesionadas
con su imagen y son capaces de casi todo
por mejorarla...
-Esa parte de la
historia me intrigó mucho. Me gusta
cómo se ríe mi personaje
de todo eso, y creo que hay que presentar
más guiones así, que hablen
de esa búsqueda de la eterna juventud
que se ha convertido en obsesión
en nuestra sociedad, entre hombres y en
mujeres.
-En «Hairspray»,
su otro nuevo trabajo, su personaje se
convierte en una mujer malvada, racista
y sin escrúpulos. ¿Un gran
reto para una actriz tan liberal como
usted, una de las primeras estrellas en
adoptar a una niña de raza negra?
-Sin duda fue muy difícil.
He interpretado a villanas en el pasado,
también a asesinas, pero hasta
que no me metí en esta historia
no me di cuenta de lo que significaba
para mí interpretar a una mujer
racista. Es simplemente terrible. Llegué
a dudar a la hora de hacer esta película,
porque no estaba segura de que fuera un
buen ejemplo para mis hijos. Por eso senté
a toda mi familia frente a mí antes
de aceptar, les hice entender mis razones
para hacerlo y ellos me dijeron que no
me preocupase, que me divirtiera, así
que eso hice.
-No la habíamos vuelto a ver cantar
desde «Los
fabulosos Baker Boys». ¿Se
sintió cómoda con la parte
musical del filme?
-No demasiado, la verdad...
Tengo que confesarte que tuve unos cuantos
ataques de ansiedad durante todo el rodaje,
pero ese era el motivo por el que quería
hacer esta película. Cuando el
reto es grande me gusta superarme a mí
misma, así que me preparé
con un profesor durante tres o cuatro
meses antes de comenzar. ¡Aun así,
mi voz estaba totalmente fuera de tono!
Piensa que en «Los fabulosos Baker
Boys» cantaba música lounge
que podía interpretar a mi modo,
pero en «Hairspray»
tenía que seguir la melodía
que me indicaban.
-«Hairspray»
ofrece un gran mensaje para las jóvenes
de hoy en día, obsesionadas con
su imagen y su papel en la sociedad. Otra
vuelta de tuerca al mismo tema...
- Sí, pero este
caso es distinto. Las jóvenes tienen
un gran reto por delante y no parece que
su futuro sea muy prometedor. Sé
que la industria de la moda está
tratando de cambiar su reglas, pero la
verdad es que la culpa es de las propias
mujeres y ni siquiera podemos apuntar
a los hombres. Es la mujer quien se obliga
a vivir en los huesos y se hace grotescas
cirugías plásticas para
verse mejor.
-Hablando de ver... Michelle
Pfeiffer se deja fotografiar poco.
¿Por qué pasa tanto tiempo
alejada de la gran pantalla?
-He estado muy ocupada
cuidando de mis hijos, de mi familia.
Perseguía otros intereses y ahora
me siento realizada como mujer. Además,
estoy considerando cada personaje que
me ofrecen con mucho cuidado, porque nada
de lo que ponen encima de mi mesa es tan
atractivo como estar en casa con mi familia.
-¿En sus años adolescentes
quien le inspiró en su vida?
-Mi madre. Ella no tenía
nada más aparte de su familia,
por eso siempre me dijo: «Hay dos
cosas que debes hacer antes de casarte,
tener una carrera y vivir sola».
Ese fue su mantra conmigo. Mi padre también
me guió, y la combinación
de ambos me hizo así. Para ellos
no importa lo que elijas en la vida, sino
cómo te comportas una vez que tomas
la decisión, y ese es mi lema.
-Es cierto, la educación que recibimos
de niños nos define en nuestra
etapa adulta... Como madre de dos hijos,
¿cuál es el mensaje que
quiere impartir en ellos para el resto
de sus vidas?
-Esa pregunta es difícil,
porque querría decirles mil cosas.
Pero lo más importante para mí
es que tengan capacidad de sacrificio
para aguantar y consumar sus sueños.
Si educamos a nuestros niños así,
podrán tener una vida plena y exitosa.
-¿Vivir lejos de Hollywood ayuda
a conseguir todo esto?
-Sí, pero tampoco
mucho, no me parece que sólo dependa
de alejarse de Hollywood. Cuando tomamos
la decisión de mudarnos lo hicimos
para ayudar a la familia y para que David,
mi esposo, estuviera más involucrado
como padre, ya que en Los Ángeles
estaba muy volcado en su trabajo. Y sí,
ha sido una buena decisión: ¡ahora
vivimos en una granja rodeados de animales!
Queríamos probar algo diferente
y lo hemos logrado.
-Su marido es guionista y productor de
«shows» de televisión
y usted actriz... ¿Cómo
se compagina eso con las obligaciones
de una granja?
-Su presencia no es necesaria
en los rodajes. Además, David tiene
un gran equipo que se encarga de todo.
Venimos mucho a Los Ángeles, eso
sí, pero nos compaginamos bastante
bien para coincidir.
La rubia que revolucionó
los 80, escena a escena
«HAIRSPRAY»
(2007): UNA RUBIA CON MUCHA LACA
John Waters escribió el guión
de esta locura, mezcla de musical, melodrama
posmoderno y fiebre del sábado
noche que veremos en septiembre. El «remake»
de la cinta tiene como gancho a una estupenda
Michelle Pfeiffer convertida en la perturbada
Velma Von Tussle.
«LO QUE LA
VERDAD ESCONDE» (2000): UNA DE MIEDO
Su primera reaparición sonada llegó
de la mano de Robert Zemeckis y este «thriller»
en el que compartió escenas con
Harrison Ford. Aunque lo mejor fue el
duelo de dos rubias estupendas de edades
muy lejanas: ella misma y la top model
Amber Valetta. Ganó Pfeiffer.
«LA EDAD
DE LA INOCENCIA» (1993): BELLEZA
DE ÉPOCA
Martin Scorsese dirigió a un trío
de ases del momento, Daniel Day-Lewis,
Winona Ryder y la propia Michelle, en
una cinta que cosechó gran éxito
de taquilla. Al verla, recordamos a la
Pfeiffer de seis años atrás,
cuando Frears nos la descubrió
en «Las amistades peligrosas».
«LOS FABULOSOS
BAKER BOYS» (1989): LA GATA SOBRE
EL PIANO
Tim Burton seguro que pensó en
ella para el papel de Catwoman en «Batman
vuelve» (1992) al recordar cómo
ronroneaba en esta joya que le supuso
su segunda opción al Oscar. En
aquella época era la actriz de
moda y para muchos merecía haber
ganado.
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