| Rodaje: Stardust
La fantasía
desbocada de Pfeiffer y De Niro
DESPUÉS DE CONVERTIR A DANIEL
CRAIG EN UN NARCOTRAFICANTE NECESITADO
DE REDENCIÓN EN "LAYER CAKE",
MATTHEW VAUGHN CAMBIA ABSOLUTAMENTE DE
TERCIO CON SU SEGUNDO TRABAJO. COMPINCHE
DE GUY RITCHIE Y OSITO DE PELUCHE DE CLAUDIA
SCHIFFER (ES SU ESPOSA), VAUGHN HABLÓ
CON "FOTOGRAMAS" ACERCA DE SU
INMINENTE TRANSFORMACIÓN EN HEREDERO
DEL MEJOR TERRY GILLIAM
por Jordi COSTA
(Londres).
Había una vez un joven que deseaba
conquistar el Deseo de su Corazón.
Así empieza Stardust,
la novela breve de Neil
Gaiman en la que el legendario
autor de Sandman
decidía darle una vuelta de tuerca
(irónica y adulta, aunque no necesariamente
perversa) a los cuentos de hadas. Matthew
Vaughn ha transformado Stardust
en su segundo largometraje como director
y la tentación de parafrasear el
texto de Gaiman es casi irresistible:
Había una
vez dos jóvenes que deseaban conquistar
el Deseo de sus Corazones. Se llaman
Matt (Vaughn) y Guy (Ritchie), respondían
al arquetipo híbrido del pij-hooligan,
y, un buen día, decidieron salir,
al amparo de la noche, para conquistar
el mundo y capturar estrellas. El segundo
parecía, a primera vista, el más
espabilado: dirigió un par de títulos
de culto, mientras su amigo ejercía
la antipática labor de productor.
Y, además, se reveló un
maestro de la caza mayor estelar: Madonna
Louise Veronica Ciccone (también
conocida como Madonna,
a secas) se convirtió en su esposa
y le dio un hijo. Pero las cosas, como
enseñan en las escuelas de guión,
dieron un giro: su estrella se reinventó
como bruja, le inspiró una película
que le llevó al abismo del ridículo
y, con el tiempo, mutó su brazo
erótico en un rodillo de amasar
pan kingsize. Y, para cerrar el círculo,
Matt, que parecía tonto, acabó
dirigiendo una pequeña obra maestra
del thriller british que empequeñeció
los logros de su amigo y capturó
una estrella de brillo más cegador:
Claudia Schiffer.
Érase una vez...
Stardust,
relato con respondonas estrellas caídas
del firmamento con el rostro de Claire
Danes, brujas capaces de lucir
las maduras curvas de Michelle
Pfeiffer y un pirata aéreo
con el tronío de Robert
De Niro, puede suponer la definitiva
confirmación del talento de Vaughn.
La primera parte
de la película sigue muy de cerca
el texto original de Neil Gaiman,
afirma el cineasta, pero
el tramo final es completamente distinto.
El desenlace de la novela no era especialmente
poderoso y para la película necesitábamos
un tercer acto espectacular. La
novela, que contó con una versión
ilustrada por el exquisito Charles
Vess, sedujo a Vaughn desde el
momento de su aparición, en 1999.
Por aquel entonces, hacer una película
en clave fantasy no excitaba especialmente
a los grandes estudios, pero, pocos meses
después, el fenómeno de
la saga El Señor
de los Anillos dio un vuelco a
la situación y el proyecto de Stardust
empezó a cobrar forma.
La película
cuenta la historia de Tristran, un joven
que le promete algo imposible a la chica
de la que se ha enamorado: entregarle
la estrella que ambos han visto caer del
cielo, prosigue Vaughn. A
partir de ahí, vive la primera
aventura de su vida, la que le convertirá
en un héroe, en un adulto, y creo
que era necesario contar con un rostro
poco conocido para ese papel protagonista,
alguien a quien no identificáramos
inmediatamente como héroe.
Charlie Cox,
joven actor británico a quien pudimos
ver en el Tirant
lo Blanc de Vicente
Aranda, es el encargado de dar
vida a Tristran, personaje que pudo haber
caído en manos de Tom
Cruise si la mega-estrella hubiese
triunfado en su inicial propósito
de adquirir los derechos de la obra de
Gaiman.
Vaughn forma parte de esa nutrida legión
de directores que afirman haber encontrado
la vocación tras ver la fundacional
La Guerra de las
Galaxias (George
Lucas, 1977). En su sala de montaje,
el cineasta desvela a FOTOGRAMAS algunas
de las más abrumadoras imágenes
de Stardust,
una fantasía oscura con ecos de
Los Héroes
del Tiempo (Terry
Gilliam, 1981) y La
Princesa Prometida (Rob
Reiner, 1987), rodada con una cámara
enfebrecida que, mediante falsos y ditirámbicos
planos secuencia, aporta coherencia y
verdad a un universo situado a años
luz de Layer Cake
(M. Vaughn, 2004). Un mundo excesivo que
bebe a partes iguales del cómic
sofisticado y de la ilustración
victoriana. Quiero
que sea una película con alicientes
para toda la familia. No es un cuento
de hadas tradicional, sino más
bien todo lo contrario, remata
el cineasta, dejando a medio mordisquear
su sandwich y despidiéndose con
cierta premura. No sea que el brazo de
Claudia Schiffer
se convierta, por los hechizos de la rutina
marital, en otro rodillo de amasar pan.
Stardust se estrena el 26 de octubre
LO QUE CUENTA:
Al intentar conquistar a su amor platónico
(Sienna Miller),
un joven (Charlie
Cox) cruza el muro prohibido que
rodea su pueblo persiguiendo lo que supone
una estrella fugaz y que acaba siendo
una guapa muchacha (Claire
Danes) caída del Cielo,
objetivo también de los tres hijos
de un rey moribundo (Peter
O'Toole), de tres brujas comandadas
por la pérfida Lamia (Michelle
Pfeiffer) y de un pirata volador
(Robert De Niro).
Nuestro héroe vivirá a partir
de ese momento emocionantes aventuras
llenas de magia.
LO QUE CUESTA:
45,5 millones de euros (presupuesto estimado).
LO QUE PROMETE:
Brujas y princesas, magia y fantasía,
peleas con espada, fantasmas, romance
y muerte. En definitiva, pura aventura.
LO QUE DARÁ:
Mucho dinero. El éxito de sagas
fantásticas a lo El
Señor de los Anillos o Las
Crónicas de Narnia solo
puede beneficiar la vida comercial de
un film, eso sí, mucho más
cercano al espíritu de La
Princesa Prometida. |