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Daily Newspapers (various)
- May 11, 2007  |
| Reviews:
I Could Never Be Your Woman - Several
Spanish newspapers |
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ABC |
| Diálogos
para Michelle Pfeiffer
J. M. CUÉLLAR
Es cierto que el título, lamentable,
da pie a arrugar el ceño, dar media
vuelta y mirar otro destino. Pero no,
a pesar de tener un claro tono de estúpida
comedieta rosa americana, aquí
hay enjundia sobre la masa apelmazada
de siempre.
La temática está requetevista:
madurita enamorada de jovencito (el novio
de Phoebe en «Friends») simpático
y ocurrente, y con niñata por medio.
La novedad, que da alas a la película,
es el guión y unos diálogos
más ingeniosos de los que se suelen
ver en esta clase de horrores que nos
mandan con lazos rosas los yanquis.
Están más rebuscados, con
una vuelta de neurona y con mucho optimismo
en el envase. Pero sobre todo está
Michelle Pfeiffer,
que estaba desaparecida en combate/¿quirófano?
ha tiempo, demasiado ha tiempo. Está
tremenda, guapísima, 49 años
y mejor que nunca. Antes no había
adjetivos para describirla. Ahora no hay
palabras. |
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El
País |
Balas
cargadas de Botox
J.O.
Los lectores que, con vocación
de carcajada malsana, ojean (u hojean)
revistas como People o US Weekly (o recientes
imitaciones-franquicias para el mercado
español como Cuore o In touch)
tienen en El
novio de mi madre la versión
cinematográfica para sus perfectos
ratos de desenchufado mental. Ambientada
en el mundo de la televisión americana,
a bordo de una de esas series para adolescentes
protagonizadas por actores que rozan o
superan la treintena (definición
que también podría servir
para alguna serie española), la
película se alimenta de continuas
bromas más o menos privadas sobre
gente del mundo del espectáculo
a la que se nombra de forma expresa para
hacer sangre (mediana, tampoco es que
sea el colmo de la desmesura) de algunas
de sus actitudes.
De Demi Moore
a Bruce Willis,
pasando por Melanie
Griffith, Meg
Ryan, Meryl
Streep, Glenn
Close, Susan
Sarandon y Emma
Thompson (a las primeras se las
conceptúa con la frase "demasiada
cirugía" y a las demás
como "brujas", salvo a Sarandon
y Thompson, calificadas como "bruja
de izquierdas" y "bruja británica"),
intocables y menos intocables de Hollywood
pasan por el rodillo de Amy
Heckerling, guionista y directora
evidente conocedora del medio en el que
se mueve, que en Fuera
de onda (1995) ya analizó
con suficiente pimienta a la primera generación
adolescente poseedora de teléfono
móvil. Así, el Prozac, el
Vicodin, el Botox, el implante capilar,
los rayos uva, el arribismo laboral y
la prohibición de la referencia
a la edad de las personas son los protagonistas
de una película que, sorprendentemente,
se estrena en España antes que
en Estados Unidos (llegará en junio).
Sin embargo, donde le es imposible apartarse
de la medianía habitual es en la
parte romántica de la historia.
A pesar de los esfuerzos de una recuperada
Michelle Pfeiffer
(su bajón profesional en la última
década es digno de análisis),
la relación sentimental entre,
según la película, la cuarentona
corta y el veinteañero largo (aquí
la ficción también miente,
pues Michelle tiene 49 años y Paul
Rudd, 38) carece del menor interés.
Rudd está tan encantador como suele
(en la línea del icono homosexual
que interpretó en Mucho
más que amigos), pero en
el idilio nunca llega a haber un conflicto
serio y las aptitudes de ambos durante
el romance se acercan más a lo
pusilánime que a lo simpático.
De modo que El
novio de mi madre se olvida
al minuto, como las revistas, pero si
se mira con la suficiente sorna, incluso
se puede pasar un buen rato. |
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La
Razón |
Michelle
Pfeiffer: «Para mí la edad
no es una carga»
La actriz regresa a la
pantalla, después de cinco años,
con la comedia romántica «El
novio de mi madre»
Reyes González
Después de años de intenso
trabajo, Michelle
Pfeiffer (Santa Mónica,
1958) decidió darse un respiro
y esperar, aunque no se cruzó de
brazos. Se trasladó a vivir al
Oeste con su familia y decidió
ver crecer a sus hijos y pasar más
tiempo con los suyos: «Mi
día a día es estar en casa.
No he dejado de trabajar pero ahora sólo
lo hago cuando me ofrecen algo que merezca
la pena y me haga salir de casa»,
dice. En la carrera de la actriz ha habido
de todo, por eso, dice, que un buen día
se sentó y esperó a que
le llegara a las manos el guión
adecuado. Han pasado cinco años
desde su último trabajo estrenado
(«La flor
del mal», de Peter
Kosminsky) y ahora regresa con
«El
novio de mi madre», en
la que es una mujer en la cuarentena,
con una hija en plena adolescencia y una
situación laboral complicada, que
aún se enreda más cuando
se enamora de un hombre bastante más
joven que ella (Paul
Rudd). «Las
comedias románticas no me llaman
la atención, no he trabajado en
muchas a lo largo de mi carrera, pero
esta película me pareció
tan real, tan divertida, que no pude resistirme
cuando me la ofrecieron»,
confiesa la actriz, quien tiene hijos
en la edad del pavo, como la madre protagonista
de la cinta. «Cuando
vas al rodaje de una película parte
de tu trabajo es técnica y la otra
es emoción pura. En este caso podía
identificarme con el personaje porque
tengo un par de hijos en edad adolescente.
En el fondo esta historia pone de relieve
la manera en que vamos definiendo nuestra
personalidad según las distintas
etapas de la vida. Me pareció un
tema interesante. No es sólo comedia,
es bastante más, aunque no lo parezca
de primeras», comenta la
actriz de «Las
amistades peligrosas».
Pfeiffer, con mucha calma, confiesa que,
efectivamente, decidió esperar,
no tener prisa: «Sé
que cuando llegas a una cierta edad las
cosas en el cine se pueden complicar.
Me acerco a los cincuenta y la crisis
de mi personaje ya la he pasado. Por supuesto
que me siento más mayor, pero es
un tema en el que no pienso. Todos envejecemos
y eso no se debe convertir en una carga.
Si aceptas la edad que tienes el problema
deja de ser un peso», asegura
la intérprete, que se resarcirá
durante este año del parón
cinematográfico, ya que tiene pendientes
de estreno dos películas muy esperadas:
«Stardust»,
de Matthew Vaughn,
con Robert de Niro,
Sienna Miller,
Peter O’Toole
e Ian McKellen,
en el reparto, y otro filme completamente
distinto, «Hairspray»,
dirigido por Adam
Shakman y en el que compartirá
sesiones de laca con Chistopher
Walken, Queen
Latifah y John
Travolta, algo que le hace especial
ilusión: «Cuando
mi agente me lo propuso no lo dudé.
Tenía muchas ganas de trabajar
con Travolta y hacerlo en un musical me
pareció una gran idea»,
señala.
Un físico envidiable
En «El
novio de mi madre», Pfeiffer,
aunque interpreta a una mujer diez años
más joven, aparece espectacular
y sin retoques. Es consciente de que tiene
un físico envidiable sin haber
pasado por el quirófano: «Mucha
gente me ve fría y un poco distante,
tal vez porque soy muy tímida y
me consideran reservada. No salgo de mi
casa a menos que realmente tenga que hacerlo
porque no me gustan las multitudes. Crecí
en el Sur de California»,
dice a modo de disculpa, para añadir
que su infancia la llevó a convertirse
en cajera de supermercado hasta que consiguió
el título de «Miss Orange
Country» y el cine llamó
a su puerta: «El
productor de «Grease 2» buscaba
un rostro y le llamó la atención
el mío». Después
llegaron «Scarface»,
«Las amistades
peligrosas» o «Los
fabulosos Baker Boys». Hasta
hoy. |
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11, 2007
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