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Ha sobrepasado los 40 años.
Tiene dos hijos pequeños. Está casada con un famoso
productor de televisión. Su última película
es "Yo soy Sam", con Sean Penn, donde deja de ser madre
para ser lo que nos gusta, La actriz. Michelle Pfeiffer, que cada
vez se prodiga menos en la gran pantalla. Una pena.
Por María BERNAL (Los Ángeles).
Foto: Neil KIRK
michelle pfeiffer
La dura vida de una madre sexy
A las órdenes de una mujer: Por tercera
vez en su carrera -tras Grease 2 (1982), de Patricia Birch, y Heredarás
la Tierra (1997), de Jocelyn Moorhouse- la Pfeiffer es dirigida
por una mujer. Jessie Nelson, también realizadora de Corina,
Corina, ha sido la encargada de poner imágenes a su propio
guión. Al tiempo, Nelson es autora de los libretos de Historia
de los nuestro o Quédate a mi lado
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Culpe a los hijos de Michelle Pfeiffer si le causa infelicidad
no verla más en la gran pantalla. Si no le parecen suficientes
un total de 32 películas en 43 años, culpe a Claudia
Rose, su hija adoptada de nueve años, y a su hijo de siete
años John Henry, fruto de su matrimonio con el guionista
David E. Kelley, padre de series como Ally McBeal y El abogado.
Culpe a sus retoños de que la Pfeiffer no sea como las demás
actrices de su edad, ni hable de lo mismo que ellas, es decir, de
la falta de papeles al sobrepasar los 40. Ella habla mucho y bien
de sus hijos, -habla tanto de sus hijos que no se sabe si es mejor
que hable de la falta de papeles al sobrepasar los 40- orgullosa
y un tanto cansada, al igual que cualquier otra madre trabajadora.
Pero quizás porque la vemos en muy pocas películas,
se le puede llegar a perdonar de todo, hable de lo que hable y aunque
llegue media hora tarde a las entrevistas (como mínimo a
esta) y que por ello le dé la vuelta al día de una
por poner en orden el suyo. Pero es la Pfeiffer, es una estrella
de cine, se la ve poco últimamente en la pantalla, tiene
dos hijos... Sí, una carrera dilatada que se traduce en 22
años de películas para esta Miss Orange County, desde
que deslumbró rubia y joven en Grease 2 (había debutado
dos años antes, en 1980) hasta su último trabajo,
Yo soy Sam, junto a Sean Penn. Durante este tiempo esta californiana
ha construido una filmografia de las que hacen pensar o, mejor,
recordar: Cuando llega la noche, La edad de la inocencia, Las amistades
peligrosas, Los fabulosos Baker Boys o cualquiera que sea su preferida.
Así que deguste esos papeles, recuerde cuando era prolífica
en interpretaciones y échele la culpa a sus hijos, por ejemplo,
por decir no a volver a ser la Catwoman que tanto les gustó
en el próximo proyecto de Darren Aronofsky (Pi, Réquiem
por un sueño), Batman:Year One. O por decir no a tantos otros
papeles.
FOTOGRAMAS: ¿Dónde está
la súper sexy Michelle Pfeiffer de antaño, a la que
no le importaba explotar su físico?
MICHELLE PFEIFFER: Intento evitar películas
en las que haya escenas románticas. Es por mis hijos, no
quiero que les tomen el pelo en el colegio. Cuando mi padre estaba
vivo procuraba evitar su enfado y ahora evito la bronca de mis hijos
y las tomaduras de pelo de sus amigos.
F.: ¿ Y la bronca de su marido?
M. P.: David es un adulto y entiende
que es mi trabajo, pero eso no quiere decir que le sea fácil
verme en brazos de otro. Es algo que requiere una preparación,
avisarle de la escena que tengo que hacer y analizar que sea algo
muy importante dentro de la historia y esas cosas.
F.: Suena a una relación muy
abierta.
M. P.: Para nada. Somos muy conservadores
en lo que respecta a la vida de pareja. Nunca le perdonaría
que estuviera con otra. Si él me engana yo le engaño,
ese es el trato. Aunque creo que él tampoco es de los que
perdona. Pero todo esto es hablar por hablar, ya que realmente uno
no sabe como responderá ante estas situaciones de pareja
a menos que las haya vivido. No sabes cómo te vas a comportar,
cómo vas a reaccionar.
Una abogada agresiva
F.: Rita Harrison, su último
personaje en Yo soy Sam parece tenerlo todo: es una abogada de éxito
en la cumbre de su carrera, tiene un hijo ideal y un marido que
parece perfecto, casi tan perfecto como el mundo en el que usted
vive ahora.
M. P.: Es verdad, pero sin embargo
en muchas cosas Rita está más incapacitada que Sam,
que es quién tiene la edad mental de un niño de siete
años. Al menos en lo que se refiere al área emocional,
a su capacidad de sentir y amar y vivir el momento. Fue un papel
muy difícil porque es alguien tan despreciable desde el primer
momento que aparece en pantalla que enseguida quieres buscarle algún
valor que la redima. Jessie Nelson, la directora, no me dejó
que la dulcificara nada. Al revés, me empujó a que
la hiciera odiosa hasta tal punto que fue ella la que acabó
diciéndome aquello de: Michelle, ¿no crees que tal
vez deberías darle un respiro y dulcificarla un poco? Esto
me subió la autoestima, me llenó de orgullo. Supe
que lo había hecho bien.
F.: ¿Utilizó a algún
conocido como modelo? ¿A algún abogado que conozca?
M. P.: ¡Tengo uno en casa! (David
E. Kelley fue abogado en Boston antes de dedicarse a ser guionista
y productor). Así que ya tengo práctica y sé
lo que se tiene que hacer para tener el mando y ser fuerte.
F.: Parece que tiene asumido el modelo
de ejecutiva agresiva...
M. P.: No por lo que vivo en casa,
gracias a Dios. Me inspiré más en mujeres que conozco,
gente de negocios para las que no hay más mundo que su trabajo,
con personalidades similares a la de Rita.
Ante
todo: madre
F.: ¿Cómo eqúilibra
su carrera con su vida familiar para no caer en los tópicos
de su personaje?
M. P.: Como cualquier otra madre que
trabaja, de la mejor manera que puedo. Con el sentimiento de que
debería estar en todas partes y no puedo. Creo que cualquier
madre trabajadora, da igual lo importante que sea o lo ocupada que
esté, es una persona que
siempre piensa que debería estar más con sus hijos.
Es cierto que probablemente trabajaría más si no tuviera
hijos, porque ellos son lo primero.
F.: ¿No pierde nunca la paciencia?
M. P.: ¿Yo? ¿Perder la
paciencia? Por supuesto que pierdo la paciencia, todo el mundo pierde
la paciencia. A veces es por mi culpa y mi nivel de nervios, y otras
por culpa de mis hijos. Pero cuando mi nivel de estrés es
bajo y estoy descansada, tengo la paciencia de un santo.
F.: ¿ Y cuándo descansa?
M. P.: Hay ocasiones en las que tengo
que volver al trabajo para descansar de ser madre porque puede ser
una tarea agotadora. Pero tener hijos es la experiencia más
dura y que más recompensa en esta vida. Tienes días
en los que realmente crees que es lo mejor que has hecho nunca y,
otros en los que te sientes como la peor madre que existe.
F.: Y aun así, usted y Nicole
Kidman, en el año 1997, se apostaron dinero con George Clooney
a que tendría hijos antes de los 40 años.
M. P.: Sí, y desde entonces
la cifra sube cada año que pasa. Empezamos con 1.000 dólares
pero ahora ya debemos ir por los 10.000 dólares.
F.: Nicole mandó el cheque cuando
George los cumplió y no tenía hijos.
M. P.: Sí, pero tengo entendido
que se los devolvió, aunque estaría bien mandárselos
para que espabile, y para que los intereses que se suman cada año
que pasa no me arruinen.
Trabajar con Sean Penn: todo un placer
F.: ¿Qué nos puede decir
de Sean Penn, su nuevo compañero de reparto? Con él
compartió durante dos años la misma profesora de interpretación,
Peggy Feury, aunque en diferentes clases. ¿Hubo una buena
relación?
M. P.: Sí, y por eso apenas
lo conocía. Nos habíamos encontrado aquí y
allí, de vez en cuando, pero nunca habíamos mantenido
lo que se dice una verdadera conversación. Por otro lado,
siempre había querido trabajar con él, así
que aproveché la oportunidad que se me brindaba. Con nervios,
eso sí, porque tenía la sensación de que Sean
iba a ser una persona muy intensa. No acababa de hacerme a la idea
de como sería trabajar con él y lo cierto es que fue
un verdadero placer. Como actor es alguien muy generoso.
F.: Él ha comentado que es muy
fácil olvidarse de su talento dado lo mucho que la adora
la cámara.
M. P.: ¿Ve que generoso es?
Y además un galán. Es extraño encontrarte con
alguien como él, ya que los que se le parecen, los que valen
tanto, suelen trabajar a solas. Los rodajes son mas aburridos ya
que estás más sola, es menos divertido. Pero esto
no sucedió con Sean porque siempre estaba ahí dándote
un poco más de su tiempo con tal de que todos nos sintiéramos
a gusto.
F.: ¿Qué tal lo ha hecho
Sean Penn?
M. P.: Para Sean, el ensayo se convirtió
en su proceso de descubrimiento de su persona je. Te dabas cuenta
de que estabas trabajando con un gran actor a medida que pasaban
los días. Pero yo no vi a Sean en la piel de Sam hasta el
primer día de rodaje, y fue toda una sorpresa. Sean personificó
su papel desde que empezó la filmación de la película,
y además de manera magistral.
F.: ¿Cuál fue su preparación?
¿Convivió con disminuidos mentales?
M. P.: Durante la producción
nos asistió una organización llamada L.A. Goal, que
trabaja con gente con limitaciones mentales. De hecho, dos o tres
de los actores pertenecían a este grupo. Sean y Jessie Nelson
fueron los que más investigaron en este sentido. Por mi parte,
yo solo pude disfrutar de una producción de Peter Pan que
habían preparado y que fue algo maravilloso. Al final de
la obra no pude contenerme y abracé a todos los actores.
La película me ha recordado que muchas veces tenemos miedo
de lo que es diferente. Respecto a mi preparación, estuve
muy cerca de una buena amiga que tiene un hijo disminuido mental.
A través de ella recibí el testimonio de alguien que,
en la vida real y cada día, se enfrenta a las preguntas que
nos planteamos durante el rodaje.
F.: Otro de los protagonistas de Yo
soy Sam son las canciones de
los Beatles. ¿También forman parte de su vida?
M. P.: Mi primer recuerdo de los Beatles
es cuando los vi por primera vez en televisión. Debió
ser durante su primera aparición en la televisión
americana, en el programa de Ed Sullivan. Mis padres estaban horrorizados
de esas melenas y recuerdo la bronca que le cayó a mi hermano
Rick por si se le ocurría dejarse el pelo así. Pero
yo era joven por entonces y cuando me di cuenta, el grupo ya se
había separado.
F.: ¿Tiene alguna canción
preferida?
M. P.: No tengo ni canciones ni películas
favoritas. Depende mucho del momento o de la etapa de la vida que
uno esté pasando. Y de los Beatles lo que más me gusta
es Abbey Road, porque es el que más oí.
F.: Después del 11 de septiembre
de 2001, también ha estado presente en diversas muestras
de solidaridad por las víctimas ¿Cómo cree
que ha cambiado el mundo tras estos atentados?
M. P.: Afortunadamente nada ha cambiado
en mi familia. Mis hijos son lo suficientemente pequeños
como para no darse cuenta de la magnitud de estos hechos. Y a nivel
mundial, no creo que esté cualificada para hablar de una
situación tan compleja. A nadie le gusta la guerra pero tampoco
queremos el terrorismo, así que la solución es complicada.
Lo mejor será que permanezcamos unidos.
F.: ¿Es este su propósito
del año?
M. P.: Mi propósito siempre
es el mismo: simplificar mi vida.
La mujer del Productor
En 1981, Michelle Pfeiffer se casó con
el actor Peter Horton (popular gracias a la serie Treintaytantos).
Tras su divorcio, en 1989, inició una relación con
el también actor Fisher Stevens. En noviembre de 1993 contrajo
matrimonio con David E. Kelley, con quien tiene dos hijos: Claudia
Rose, a la que adoptó en marzo de 1993, y John Henry, nacido
en agosto de 1994. Kelley es uno de los productores más influyentes
de la televisión americana. Nacido en abril de 1956, Kelley,
abogado de profesión, partió de experiencias laborales
propias para escribir el guión de un film. El libreto en
cuestión llegó a manos de Steven Bochco (creador de
Canción triste de Hill Street), que preparaba una serie sobre
letrados. El resultado fue La ley de Los Ángeles, primera
de una larga lista de series que han marcado la década de
los 90 y que han convertido al marido de Michelle Pfeiffer en toda
una personalidad: Picket Fences, Chicago Hope, El abogado y, sobretodo,
Ally McBeal. La prensa sensacionalista rumoreó que Kelley
y Calista Flockhart, protagonista de esta serie, mantenían
un romance, algo que ambos desmintieron. El último invento
televisivo de la factoría del productores, hasta el momento,
Boston Public.
YO
SOY SAM
En la película de Jessie Nelson, Michelle
Pfeiffer es la fría abogada de un deficiente mental (Sean
Penn) que debe luchar en los tribunales para conservar la custodia
de su pequeña hija (Dakota Fanning). El Estado no lo considera
capacitado. La eficaz pero distante abogada se transformará
en una persona con más sensibilidad de lo que ella misma
sospechaba. Para preparar su personaje, Peen Visitó L.A.
Goal, una ONG dituada en Los Ángeles que ayuda a adultos
con discapacidaes de desarrollo. Tengo un familiar con síngrome
de Down, pero nunca había pasado mucho tiempo con hombres
de mi edad con discapacidad mental, explica el actor. Penn tiene
la única nominación al Oscar de la película.
El reparto cuenta con Dianne Wiest, en el personaje de la cariñosa
vecina de Sam; Dough Hutchison (La milla verde), como uno de los
amigos del protagonista, y Laura Dern (Parque Jurásico),
que da vida a la madre de acogida de la niña, entre otros
actores. La cinta más conocida de Jessie Nelson es Corina,
Corina.
Título Original: I Am Sam
Dirección: Jessie Nelson
Intérpretes: Sean Penn (Sam
Dawson), Michelle Pfeiffer (Rita Harrison), Dakota Fanning (Lucy),
Dianne Wiest (Annie), Laura Dern (Randy Carpenter)
Producción: J. Nelson, Richard
Solomon, Marshall Herskovitz y Edward Zwick
Guión: Krístine Johnson
y J. Nelson
Fotografía: Elliot Davis
Música: John Powell
Montaje: Richard Crew
Diseño de Producción:
Aaron Osborne
Género: Drama
Nacionalidad: USA
Duración: 132 minutos
Distribuidora: TriPictures
RECAUDACIÓN USA: 8.506.000
$ (9.451.111 €) en 5 semanas
Article/Interview taken out from FOTOGRAMAS
Magazine (Spain) March, 2002
by Michelle
Pfeiffer, The Face |