Web

www.pfeiffertheface.com

Home | Latest Updates | Michelle | Career | Press Corner | Images Gallery | Videos | Media | Specials | Extras | Site & Web | Pforum

Interfilms
November, 1999
«Michelle Pfeiffer» Article

 
Interfilms Interfilms
 

Carta de Amor a Michelle Pfeiffer
El Sótano de Ramón Mangareto

Querida Michelle:

Todo comenzó en un concurso de belleza. Allí arriba estabas tú, como en el Olimpo, una adolescente de belleza sin igual que en silencio, y con los ojos empapados, recibía la corona de reina de la belleza del Condado de Orange. Pero no iba a ser ésta la única coronación de tu vida. En aquel mismo instante me di cuenta de que habías sido elegida para la gloria. El tiempo me dio la razón.

Pronto llegarían pequeños papeles en televisión y alguna que otra película de serie B con la que adquiriste cierta experiencia (Volver al Amor, 1980; La Maldición de la Reina Dragón, 1981; Callie and Son, 198 l). Pero yo sabía que aquello sólo era el principio de un largo romance con el público, una audiencia que contempla anonadada tus películas pero que ignora que a quien realmente miras desde la pantalla es a mí.

Muchos hubiésemos preferido verte en el lugar de Olivia Newton John en Grease hay que reconocer que la australiana canta un poco mejor que tú , pero tuvimos que conformarnos con admirar tu belleza junto a MaxweIl Caufield en la secuela del celebrado musical. No es que esta película sea de mis preferidas, pero gracias a tu presencia, tu mirada felina y tu cara de ángel, salí de la sala como flotando en las nubes, casi sin poder reaccionar.

Desperté cuando comprobé lo que ya me temía: detrás de ese rostro de virgen renacentista se escondía todo un carácter, un talento interpretativo de altura. Sólo tú podrías haberte convertido en sofisticada mujer fatal para brillar a la altura de Al Pacino en El Precio del Poder, uno de tus mejores trabajos.

Pero este descenso a los infiernos no iba a ser el último. Sentí celos de Jeff Goldblum en Cuando Llega la Noche, agarrado a tu mano a lo largo de dos horas. Esa mano tendría que haber sido la mía. Juntos hubiésemos recorrido la noche, en silencio, bajo la intensa luz de las estrellas...

¡Oh Michelle, Michelle! Tuviste que convertirte en halcón para enamorar a Rutger Hauer y al mundo entero. Lo que daría yo por un instante romántico junto a ti, al anochecer, dejándome seducir por tu naturaleza animal.

Algo pareció cambiar desde entonces. Te habías convertido en una estrella y ya no me mirabas desde la pantalla. Yo continuaba devorando tus películas, una tras otra, pero ya no me mirabas... Querías volar sola, querías ser libre y, quizás por ello, aceptaste demostrarle tu valía a Alan Alda en Dulce Libertad, uno de los hitos de tu filmografía.

Cuando empezaba a desesperanzarme, volví a caer bajo tu hechizo al verte convertida en una de Las Brujas de Eastwick. ¿Qué extraño conjuro me hiciste? Desde entonces te juré amor eterno y nunca más dudé de ti. Te quiero incondicionalmente aunque de vez en cuando te revuelques con George Clooney o te pierdas en los brazos de Matthew Modine. Sé que cuando cierras los ojos estás pensando en mí. Y yo en ti aunque los tenga bien abiertos.

La comedia había llamado a tu puerta y tenías que demostrar al mundo que podías no sólo cautivar, sino también divertir. Aunque a mí no tuvieras que demostrarme nada. Yo sabía de lo que eras capaz. Por eso no me sorprendió comprobar tu vis cómico excéntrica en Amazonas en la Luna o tu condición de mujer de armas tomar en Casada con Todos. Todos comprobaron que una cara de angel también puede desmelenarse y poner el grito en el cielo.

Pero llegó Mel Gibson, tan serio, tan conservador y tan machista que tuvo que someterte a su yugo en Conexión Tequila. Más tequila y menos conexiones con gente de este estilo, Michelle hazme caso...

Y me lo hiciste, aceptando uno de los personajes más brillantes de tu carrera: Madame Tourvel en Las Amistades Peligrosas. Entonces comprobé que tú también podías morir de amor, y sin perder tu dulce sonrisa. Pasé semanas de duelo hasta que comprobé que se trataba de pura ficción, porque enseguida estabas encaramada al piano de Los Fabulosos Baker Boys. No me extraña nada que provocases una auténtica tormenta de hielo entre ellos. Ese vestido rojo no le sienta bien a cualquiera, pero sobre tu piel resultaba espléndido, inigualable, inolvidable... ¡Qué bien deslizas tu inmaculado trasero sobre el piano de cola, Michelle! ¡Con qué dignidad consientes que te nominen una y otra vez al Oscar!

Los galanes hacen cola para trabajar contigo, aunque nunca logren llegar a conquistarte. Hasta Sean Connery se esforzó en estar a tu altura en La Casa Rusia, o lo que es lo mismo, la guerra fría en versión de una actriz caliente. Y tu reencuentro con Al Pacino resultó más que brillante. Tú eras Frankie, él Johnny, dos corazones tan solitarios como el mio, que te ahora noche tras noche, desde que te descubrió.

Tantos premios, tantas nominaciones, tantos fans suspirando por ti y tú, como siempre, concentrada en tus personajes: camarera, vocalista, aristócrata y hasta ama de casa obsesionada con el asesinato de Kermedy en Por Encima de Todo, otra de tus gloriosas interpretaciones.

Gloriosa resultó también tu sofisticación en Batman Vuelve ¿Quién podría haber maullado mejor que tú como Catwoman? Bello felino de mirada inquietante, aráñame por favor. Que mi sangre sirva de prueba de mi inmenso amor por ti, por tus garras, por tu delicado látigo...

Y por si no fuera suficiente, rememoraste La Edad de la Inocencia. A pesar de tu dudosa reputación en esta película del gran Scorsese, no me extraña nada que Daniel Day Lewis perdiera la cabeza por ti y ya no volviera a recuperarla. Yo lo hice hace tiempo.

Uno de tus grandes retos fue el de enfrentarte a la furia de un Jack Nicholson transformado en Lobo. Sólo un tierno espíritu como el tuyo sería capaz de bañar de poesía los secretos de la licantropía.

Lobos, halcones, gatos... ¿En qué bestia quieres que se transforme tu humilde ratoncito? Habla, mi amor, y yo seré tu animal de compañía. Un animal que te proteja de las Mentes Peligrosas de esos alumnos tuyos del instituto, esas fieras que sólo una impronta como la tuya puede domesticar. Domestícame también a mí, si ese es tu deseo.

Pero tu deseo más inmediato tenía el rostro de Robert Redford y la atmósfera de Íntimo y Personal. Nunca me había sentido tan celoso como cuando le permitiste que te besara. ¡Robert, apártate!, grité desde la tercera fila, pero Redford no se apartaba y el despecho hizo que me peleara con el espectador de detrás.

Te perdono, Michelle. Después del incidente fue todo un detalle el que aceptases interpretar a una muerta en Feliz Cumpleaños, Amor Mío. Lo siento por Peter Gallager, que se pasa toda la película esperando que resucites, pero, esta vez, menos, no tuviste que besar a nadie. Aunque, siendo realista, a mí tampoco...

De nuevo, la infidelidad. Todo mi gozo en u pozo y esta vez con George Clooney, con quien pasaste Un Día Inolvidable completamente olvidada de mí, tu admirador número uno. Te odio, Clooney, te odio. Vi en el brillo de sus ojos que Michelle te deseaba. ¿O eres tan buena actriz que ya no distingo la realidad de la ficción? ¿Me quieres Michelle? Dime que sí.

Después heredaste la Tierra junto a Jessica Lange y Jennifer Jason Leigh, pero ¿Te heredaré yo algún día a ti?

De haber vivido, William Shakespeare se habría inspirado en ti para escribir El Sueño de una Noche de Verano. De momento, me conformo con contemplarte como Reina de las Hadas o madre abnegada y sufriente En lo Profundo del Océano, tus últimos trabajos.

¿Qué tienes Michelle que tu amistad procuro? Todavía recuerdo aquel día en que te convirtieron en reina de la belleza, desde entonces te convertiste en mi reina, la única soberana de mi corazón.

Te quiero, Michelle.

Siempre tuyo,

Annibal Lecter

 

Article taken out from Interfilms Magazine (ES) November, 1999
Transcripted by Michelle Pfeiffer, The Face

Go Back | Refresh | Go Foward | Home
 

Translate: Spanish Italian French German Portuguese Polish Chinese Japanese Russian

Go Back | Refresh | Go Foward | Home

Copyright © 2002-2008. PfeifferTheFace.com and PfeifferTheFace.Com/Pforum are owned and operated by Fran.
All images © to their respectful owners. If you would like something removed please contact me before taking legal action.
No copyright infrigement intended.

eXTReMe Tracker