Michelle Pfeiffer
Al cumplir cuarenta años, la famosa actriz
reflexiona sobre su vida
«Estoy tan enamorada de
mi marido que no hay espacio para otros sentimientos
ni para nadie más en mi corazón»
Casada con el productor David
Kelly y madre de dos hijos, afirma también:
«Sólo trabajo
doce horas al día y siempre estoy de vuelta
a casa para meter a los niños en la cama»
«Nunca me he sentido
cómoda con la imagen de mujer sexy. Es
difícil vivir con ella»
CUANDO el pasado día 29 sopló las
velas de la tarta, Michelle Pfeiffer acababa de
cumplir cuarenta años. Para la guapa actriz
este rito fue casi un alivio. No sólo ha
conseguido ser feliz en su vida personal después
de haber atravesado por varias relaciones difíciles,
sino que por fin ha podido desprenderse de la
imagen de «sex-symbol» y adentrarse
en el serio negocio de actuar y producir, algo
que hace con gran aplomo en su última película
con el actor del momento, George
Clooney. Además, ya ha producido
su último film, «Mil
acres», la novela de Jane
Smiley ganadora del premio Pulizer, que
se estrenará pronto y que está basado
en un drama rural.
«Nunca me he sentido
cómoda con la imagen de mujer sexy
—comenta Michelle—. Es
dificil vivir con ella». La protagonista
de «Los
fabulosos Baker Boys» y «Batman»,
por sólo citar dos de sus películas,
piensa dar la espalda a los papeles ligeros y
concentrarse más en el drama y las comedias
románticas, del tipo de las que hacían
Spencer Tracy y Katherine
Hepburn en los años cincuenta. Precisamente
lo que ha hecho con George
Clooney en «Un
día inolvidable». una
comedia amable en la que interpreta a una arquitecta
divorciada que lo tiene todo pero que se ha apartado
de los hombres, excepto de su hijo de cinco años.
Muy a su pesar, se acaba enamorando de Clooney.
Pero a pesar de que en la pantalla hay buena química,
es sólo un amor ficticio.
«Estoy tan enamorada
de mi marido —confiesa— que
realmente no hay espacio para otros semimientos
ni para nadie más en mi corazón.
Pero George es George y es un hombre encantador
que hace todo más fácil si tienes
que enamorarte de él en la película.
A mí me facilitó todo mucho».
A pesar de todo, las escenas más románticas
fueron complicadas y duras para Pfeiffer. «Rodamos
primero esas escenas —recuerda—
y yo apenas conocía
a George. Me sentía extraña y me
subió la temperatura. Estaba muy nerviosa.
Quiero decir que me invadió la timidez.
Tampoco estaba en el guión. Pero creo que
mi timidez y el hecho de que no nos conociésemos
funcionó muy bien. En realidad, yo no estaba
actuando, estaba muy incómoda».
La aclamada actriz también se siente incómoda
cuando tiene que dividir su vida entre su carrera
y su familia. Casada con el productor de televisión
David Kelly desde
1993, la pareja tiene dos niños: Claudia
Rose, de tres años, y John Henry, de dos.
Yal igual que su personaje en «Un
día inolvidable», Michelle
Pfeiffer siente una gran tensión
entre su vida personal y la profesional. «Sigo
buscando —dice— esa
idealidad. Mis hijos me quieren en casa todos
los días. Yal mismo tiempo yo creo que
soy mejor madre porque también puedo trabajar.
Me proporcionan un gran equilibrio, pero tengo
que saber mantenerlo. Si trabajo demasiado, entonces
se arruinará mi objetivo. Trato de ser
mejor persona y sobre todo que estemos juntos
el mayor tiempo posible».
Buscar ese equilibrio es una lucha continua para
Pfeiffer y sus decisiones se basan fundamentalmente
en la familia y no en el trabajo que le ofrecen.
«No me apetece rodar
películas fuera de Los Angeles —comenta—
porque mi marido está
aquí y su trabajo también. El no
puede dejarlo todo y marcharse a mi lado. Y no
creo que sea justo por mi parte separar la unidad
familiar si puedo evitarlo. Pero tampoco puedo
imponer mis propias reglas. Ha habido algunas
cosas a las que he tenido que decir que no, aunque
fuese muy difícil. Pero cuando mis hijos
tengan la edad de ir al colegio, será más
dificil todavía, porque será complicado
establecer los horarios en los que tengo que trabajar.
Tener todo bajo control es realmente duro, porque
tienes que planteártelo con adelanto. Y
soy muy dogmática. Sólo trabajo
doce horas al día —eso es lo que
firmo en los contratos— y siempre estoy
de vuelta a casa para meter a los niños
en la cama».
Ha pasado mucho tiempo desde que Michelle
Pfeiffer era una mujer soltera que tuvo
amistad con los hombres más solicitados,
como Michael Keaton,
Al Pacino y John
Malkovich. Todas las historias terminaron
con lágrimas y ella no tiene reparo en
admitir que durante muchos años estuvo
muy poco motivada: «Estaba
totalmente absorbida, siempre pensé que
el vaso estaba medio vacío. Y me obsesionaba
con esa idea en todas las cosas. Yo ya no lo hago
más. Cuando tube a mis hijos me volví
mucho menos narcisista y menos obsesionada con
las cosas más triviales. No soy un ser
social y cuando eres padre o madre no tienes tiempo
para ser narcisista. Toda tu perspectiva se mueve
mucho más saludable. Tener niños
me equilibra mucho.
JENNY Y PETERS
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