Gente. Michel Pfeiffer:
alma felina en «Wolf»
QUIZÁ sea el lobo el animal que
más ha inspirado a pensadores y
literatos. Para el filósofo británico
Tomas Hobbes,
«el hombre
es un lobo para el hombre».
Para el escritor alemán Herman
Hesse, la fiera boreal siempre
merodea, esquiva y taimada, por las brumosas
estepas de la mente humana para proyectarse
hacia el exterior sin previo aviso. Ahora
Jack Nicholson,
de quien se dice que es un auténtico
licántropo en la vida real, ha
materializado en el celuloide una de las
interpretaciones más verosímiles
e inteligentes de la versión lobuna
del hombre: ser lobo por una mujer.
La elección de una musa para tan
singular proceso de seducción no
podía haber sido más acertada.
Casi con toda seguridad, Mike
Nichols, director de «Wolf»,
pensó en la condición felina
de Michelle Pfeiffer
a la hora de hacer el «casting»
pues, a pesar de la proximidad taxonómica,
nada tiene que ver la relación
del perro y el gato con la del lobo y
la pantera.
En «Wolf»,
Nicholson encarna a Will Randall, un alto
ejecutivo de una editorial de Manhattan.
Pfeiffer es Laura Alden, la hija del presidente
de esta corporación, que decide
prescindir de Randall en un momento delicado
de su vida. Pero una mordedura de lobo
hace que la crisis de este ejecutivo en
pleno ecuador de la vida se transforme
en una revolución interna.
La metamorfosis de Randall es tan sutil
como el envenenamiento de Laura, que va
quedando atrapada en el encanto de un
ser que ya resulta difícil entender
como un monstruo. Quien haya escuchado
alguna vez el aullido de un lobo entenderá
sin más complicaciones que ese
sonido no es un vacío reflejo animal,
sino un lamento tan enigmático
como significativo que, en esta película,
Nicholson traduce a gestos y palabras
de un hombre. Michelle
Pfeiffer es su hembra, su amor
animal, la metabolizadora de sus maniobras
de seducción bestiales y humanas,
animales y, al mismo tiempo, intelectuales.
En «Los
fabulosos Baker Boys»,
Pfeiffer enamora a Jack Baker (Jeff
Bridges) con sus acordes de «soul».
En «Las
amistades peligrosas»,
rompe el universo de frivolidad del taimado
vizconde de Valmont (John
Malkovich). Ahora, en «Wolf»,
la bella actriz norteamericana logra hacer
presa de su propio predador: un hombre
lobo.
Íñigo JAVALOYES
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