QUERIDA POR TODOS
Robert Redford, Warren Beatty y Alan J. Pakula
ofrecen a Michelle Pfeiffer un papel en sus films
Jordi Risueño/BARCELONA
Después de quedarse en varias ocasiones
con la miel en los labios, 1991 podría
ser el año en que Michelle
Pfeiffer fuera premiada con el oscar a
la mejor actriz gracias a su interpre¬tación
al lado de Sean Connery
en La
casa Rusia, película basada
en la novela de John Le
Carré y realizada por el director
australiano Fred Schepisi.
Pero donde parece que está aumentado la
cotización de la actriz norteamericana
es en el campo de los reportajes fotográficos.
La prensa del corazón de EE UU no duda
en echar la casa por la ventana para publicar
entre sus páginas imágenes de la
protagonista de films tan populares como Las
amistades peligrosas o Conexión
tequila. Sin ir más lejos, en el
último número del semanario Harper
aparecen unas fotos de la actriz por las que ha
cobrado 200.000 pesetas.
El fenómeno Michelle
Pfeiffer se encuentra en su máximo
apogeo en estos momentos en Hollywood. En la actualidad,
la sensual protagonista de Los
fabulosos Baker Boys, película
en la que también mostraba sus aptitudes
como cantante, cuenta con tres ofertas, a cual
más interesante. Por un lado, el realizador
Alan J. Pakula, autor
entre otros títulos de Klute,
Todos los hombres del presidente,
La decisión de Sophie
o la más reciente Presunto
inocente, le ha ofrecido el principal papel
femenino de Singnificant
Other, en la que trabajaría junto
a Tom Hanks, el desafortunado
protagonista, según todas las crónicas,
de La hoguera de las vanidades,
de Brian de Palma.
Por otra parte, Robert
Redford, en su doble función de
productor y actor, le ha propuesto interpretar
con él The President
Elopes, una historia de corte político
para la que aún no ha encontrado realizador.
Y por último, Warren
Beatty, actor, productor y director de
Dick Tracy, cuenta
con ella para protagonizar Bugsy,
un film que dirigirá previsiblemente Barry
Levinson, responsable de El
secreto de la pirámide, Good
morning, Vietnam y Rain
man (El hombre de la lluvia).
Se siente halagada
Alguno deberá prescindir del encanto y
la presencia de Michelle
Pfeiffer o tendrá que suspender
sus proyectos hasta que cumpla todos sus compromisos.
De momento no se ha acabado de decidir por ninguno,
aunque confiesa sentirse muy halagada de que «la
flor y nata de Hollywood piense en mí para
poder hacer realidad sus proyectos».
Mientras deshoja la margarita, la rubia actriz
norteamericana está a punto de acabar el
rodaje de Love
field (Campo de amor), donde encarna
a una joven que se convierte en el centro de fuertes
disputas raciales al enamorarse de ella un muchacho
de color. El film, que dirige el competente Jonathan
Kaplan, responsable de Acusados,
por el que Jodie Foster
obtuvo el oscar a la mejor actriz en 1989, está
producido por la propia Pfeiffer y su socia Kate
Guinzburg para la Orion Pictures, una de
las mayores compañías de Hollywood.
Sin embargo, el rodaje de Love
field no ha sido todo lo placentero
que se esperaba. Diversos cambios en el casting
han provocado retrasos en la realización
del film. Así, el primer actor contratado
para el principal papel masculino fue Denzel
Washington, último ganador del oscar
al mejor papel secundario por Tiempos
de gloria; pero el actor negro, que empezó
a ser conocido en nuestro país a raíz
de la serie St. Elsewhere,
renunció en el último momento.
Tras Denzel Washington
fue contratado el también negro Eriq
LaSalle; sin embargo, después de
unos días de rodaje fue despedido por la
propia Michelle Pfeiffer,
al entender que daba en la pantalla una imagen
demasiado joven como protagonista de una historia
de amor interracial. Finalmente, LaSalle fue sustituido
por Dennis Haysbert,
actor con una sólida reputación
en Broadway.
Sólo falta el 'oscar'
Para la Pfeiffer, el éxito ha sido la
recompensa a muchos años de trabajo oscuro.
A los 32 años ha conseguido la fama y el
dinero que perseguía desde hace diez, cuando
fue elegida miss Orange County y decidió
dedicarse al mundo del espectáculo. Para
lograr el éxito completo sólo le
falta un oscar, algo que se le ha escapado por
poco en los dos últimos años, en
los que ha sido nominada por Las
amistades peligrosas y Los
fabulosos Baker Boys.
Su carrera hacia el éxito no ha sido un
camino de rosas. Poco a poco fue introduciéndose
en círculos cinematográficos y logró
pequeños papeles en algunas producciones
modestas para cine y televisión. Su primera
oportunidad le llegó con Grease
II, de Patricia
Birch, la continuación de la película
que protagonizaron John
Travolta y Olivia
Newton-John. Inmediatamente después
intervino en El precio del
poder, de Brian de
Palma, al lado de Al
Pacino. Empezaba a ser conocida y Richard
Donner confió en ella para el rodaje
de Lady Halcón,
una historia medieval protagonizada por Matthew
Broderick y Rutger
Hauer.
Después compartió protagonismo
con Jeff Goldblum
en Cuando
llega la noche, de John
Landis. Con Las
brujas de Eastwick, de George
Miller, en la que también intervenían
Cher, Susan
Sarandon y Jack Nicholson,
su cotización empezó a subir, aunque
su año triunfal fue 1989, cuando tres de
sus películas se encaramaron a los primeros
lugares de las listas de recaudación. Conexión
tequila, junto a Mel
Gibson y Kurt Russell,
Casada con todos,
de Jonathan Demme,
y, sobre todo, Las
amistades peligrosas, de Stephen
Frears, con Glenn
Close y John Malkovich,
la convirtieron en la estrella que es en estos
momentos y que le permite percibir una bonita
cantidad de dinero simplemente por posar para
los flashes de una cámara fotográfica.
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