Michelle Pfeiffer:
"Estpy un poco decepcionada, pero ya llegará
mi oportunidad"
Era la gran favorita para el oscar a la mejor
actriz.
Californiana, tiene treinta y
dos años y es una de las mujeres más
bellas del mundo.
Si Tom Cruise ha
sido el gran derrotado en el apartado masculino
de los Oscars, otro tanto puede decirse de Michelle
Pfeiffer en el femenino. Michelle optaba
al Oscar por su gran trabajo en «Los
fabulosos Baker Boys».
No han faltado quienes han calificado de injusta
la decisión de los miembros de la Academia,
aunque reconociendo la extraordinaria interpretación
de la veterana Jessica Tandy
en «Paseando a Miss
Daisy». La propia Michelle, que se
encontraba en el Dorothy Chandler Pavillon y participó
activamente en la ceremonia, no ocultaba su inicial
decepción, aunque reconocía el trabajo
de su compañera:
—Cuando Gregory Peck
tenía en sus manos el sobre correspondiente
al Oscar a la mejor actriz, no puedo ocultar que
estaba muy nerviosa. Cuando oí el nombre
de Jessica Tandy sí me sentí un
poco decepcionada, pero fue sólo un momento,
porque Jessica es una extraordinaria actriz y
el Oscar casi me parece un reconocimiento a su
larga carrera. Si tengo suerte, me esperan aún
muchos años de trabajo y ya llegará
mi oportunidad.
Aunque no ha conseguido el Oscar, Michelle ya
obtuvo el refrendo de la crítica el pasado
mes de enero cuando le concedieron el Globo de
Oro:
—Aunque los premios son
importantes para la carrera de un actor, lo auténticamente
válido es la respuesta del público
y mi película ha sido muy bien acogida
y yo me siento muy satisfecha de mi trabajo.
A caballo entre la comedia y el drama, en «Los
fabulosos Baker Boys», Michelle
interpreta a una sensual y atractiva cantante
que vive una historia de amor y amistad con los
dos hermanos pianistas que interpretan Beau
y Jeff Bridges, también
hermanos en la vida real. La principal dificultad
con la que se encontró Michelle fue demostrar
sus dotes de cantante:
—Aprendí a cantar
cuando trabajé en la segunda parte de «Grease»,
pero estas canciones eran mucho más difíciles
y comprometidas. Estuve ensayando a conciencia
durante más de dos meses y creo sinceramente
que salí airosa de la prueba.
LA RIVAL DE KIM BASINGER
Rubia, de ojos claros y escultural silueta, Michelle
cuenta en la actualidad treinta y dos años.
Hija de un empresario californiano, de pequeña
no soñaba con ser actriz:
—Mi madre siempre me decía
que parecía un «chicazo». Llevaba
el pelo corto y nunca me ponía una falda.
La verdad es que tenía un poco de complejo
porque mis amigas me llamaban «Patas de
alambre».
El patito feo dio paso a una bellísima
mujer que ya llamaba la atención en su
Orange natal. Trabajaba como cajera cuando su
peluquero le sugirió que presentara unas
fotografías a una agencia de modelos. Aunque
no muy convencida, Michelle lo hizo y poco después
ganó el concurso de Miss Orange.
Aquello fue el principio. Michelle se trasladó
a Los Angeles y se matriculó en una escuela
de arte dramático. No tardó en conseguir
pequeños papeles en series de televisión
y debutó en el cine con «Noches de
Hollywood».
DIVORCIADA Y ACTUALMENTE UNIDA A UN ACTOR DE
26 AÑOS
Con «Grease»
consiguió hacerse con un pequeño
nombre y poco a poco fue escalando puestos con
éxito como «Casada
con todos», «Las
brujas de Eastwick» o «Lady
halcón». Fue lanzada como
la rival más directa de Kim
Basinger. Las dos son rubias, se peinan
de forma similar y son dueñas de un fuerte
atractivo erótico. Sin embargo, los críticos
piensan que Michelle es mejor actriz que Kim Basinger
y ha sabido escoger mejor sus películas:
—Sé que han pretendido
enfrentarme con Kim, pero no me gusta entrar en
esa clase de juegos. Es una mujer de una gran
belleza que tiene también muchos éxitos
en su carrera.
Con «Las
amistades peligrosas» Michelle
se consolidó definitivamente como una gran
estrella y obtuvo su primera nominación
para el Oscar, éxito refrendado ahora por
«Los
fabulosos Baker Boys» y «La
casa de Rusia», su última
película, en la que tiene como compañero
a Sean Connery.
Michelle se define como una mujer muy tímida,
a quien no le gusta demasiado hablar de su vida
privada. Durante siete años estuvo casada
con el actor Peter Horton,
al que vemos actualmente en TVE en la serie «Treinta
y tantos»:
–Era muy joven cuando conocí
a Peter y debo reconocer que estaba muy desorientada.
El me enseñó a valerme por mí
misma y, lo que es más importante, a valorar
mis posibilidades. Peter cambió el rumbo
de mi vida y siempre le estaré agradecida.
El amor acabó entre nosotros, pero seguimos
siendo grandes amigos y debo reconocerle su gran
comportamiento en el proceso del divorcio.
Michelle vivió un corto idilio con John
Malkovich, su compañero en «Las
amistades peligrosas»:
–John es un hombre de una
personalidad muy compleja y, lógicamente,
nuestras relaciones fueron francamente difíciles.
Lo mejor que pudimos hacer fue separarnos.
Actualmente Michelle está unida a un actor
llamado Fisher Stevens, de veintiséis años
de edad, seis menos que ella:
–No creo que tenga la más
mínima importancia porque la diferencia
no es muy grande, los dos somos jóvenes
y, lo que es más importante, nos amamos.
Considerada como la nueva estrella para los 90,
dueña de una considerable fortuna, a Michelle
sólo le falta realizar un sueño:
–Me gustaría casarme
otra vez y formar una familia, aunque en nuestra
profesión es algo muy difícil. Quiero
dejar pasar todavía un tiempo antes de
intentarlo.
Lo que también intenta cambiar Michelle
es su estilo y forma de vestir:
–Mis amigos me dicen
que parezco una vagabunda. Siempre me ha dado
miedo resaltar mi físico y, gracias precisamente
a mi personaje en «Los
fabulosos Baker Boys», he comprendido
que es una tontería. Es innegable que soy
una mujer atractiva y no tengo por qué
esconderme tras unas gafas oscuras e ir siempre
con tejanos y una camiseta.
Sus muchos admiradores piensan que incluso así
Michelle mantiene todo su atractivo.
Superada la pequeña decepción de
no conseguir el Oscar, Michelle está dispuesta
a seguir luchando y trabajando para demostrar
que efectivamente ella es la gran estrella cinematográfica
para esta década que acaba de empezar. |