Michelle Pfeiffer se destapa en su última película como cantante con «feeling» exageradamente eléctrico
Hay muchas maneras de triunfar en el mundo del cine, aunque alguna de ellas produzca sonrojo el transcribirla aquí. La primera, por supuesto, es la escuela que proporciona el teatro de repertorio. Pero otra es, sin duda, la suerte. Esa cara bonita que es descubierta púdica o impúdicamente por el cazatalentos. Michelle Pfeiffer proviene de esta segunda fase que empieza con unas funciones, en el colegio público de su pueblecito natal, al sur de California: sigue con la victoria en un concurso de belleza, después presenta las series de televisión en las cuales puede engrasar sus dotes interpretativas. Lo cierto es que desde el año pasado, cuando tenía tres películas al retortero todas ellas con gran éxito: «Casada con todos», «Tequila sunrise» y «Las amistades peligrosas», la Pfeiffer se ha convertido posiblemente en la dama joven más cotizada de todo el cine norteamericano. Su rostro y sus reacciones rezuman sexo hasta por las uñas de los dedos de sus bellos pies. En todas sus películas, desde que interpretó la escena de la piscina en «Tequila sunrise» («Conexión tequila»), o su apasionado encuentro como dama virtuosa que finalmente se entrega, la inocente Madame de Tourvel de «Las amistades peligrosas», su público siempre espera la gran escena de amor que ella no escamotea y siempre procura superar.
Este año también puede haber otro aluvión de gran éxito para Michelle, pues acaba de estrenar «The fabulous Baker boys» junto a los hermanos Beau y Jeff Bridges, a quienes su buen padre, LLoyd, les ha enseñado, entrar a por todas, ya que no pierden comba. En esta película, para echarle más morbo, la Pfeiffer además canta, canciones de fuerte carga eléctrica, por supuesto, como «Feelings» y «People». La exigente crítica del «Los Angeles Times», Sheila Benson, asegura que la Pfeiffer cantando podría situarse en el mismo nicho que colocó a Ava Gardner, desde «Pandora», como diosa reinante de la pantalla. Aunque la Benson olvida, con todos mis respetos, aquella Ava de «Forajidos». Era demasiado.
La otra película que veremos este año de la Pfeiffer la está filmando ahora en Moscú junto a Sean Connery, película basada en la novela de John Le Carré «La casa de Rusia». Un cóctel de «glasnost», «perestroika» espionaje y, por supuesto, la atracción que la Pfeiffer nos ofrecerá, al menos, desde la pantalla. Ya puede pegar Sean Connery todo; los tiros que quiera. |