Web

www.pfeiffertheface.com

Home | Latest Updates | Michelle | Career | Press Corner | Images Gallery | Videos | Media | Specials | Extras | Site & Web | Pforum
 

Main » Magazines » 1989 Published

 
Pantalla 3 | May 1989 | Spain

Article

 
Pantalla3 | May 1989 | Spain Pantalla3 | May 1989 | Spain Pantalla3 | May 1989 | Spain Pantalla3 | May 1989 | Spain Pantalla3 | May 1989 | Spain
 

EL AÑO DE MICHELLE

PFEIFFER

Que es su año, no hay duda. Michelle Pfeiffer se ha puesto de tiros largos (cinematográfico), y ya nos llega el aspaviento de la figura. Todas las trazas apuntan a que la Pfeiffer lo consiguió. Dios mío, esto parece el Star System, como un regreso brujo a los viejos tiempos.

Es una de las protagonistas de la soterrada lucha que vienen manteniendo mujeres y hombres en Hollywood. Michelle Pfeiffer se suma así a esta guerra callada y aparentemente sutil de lo femenino contra lo masculino, a la hora de que manden héroes o heroínas.

Junto a la Pfeiffer, claro, un plantel de superlativas de mucho cuidado, desde las de méritos probados como Jessica Lange o Kathleen Turner, a quienes, más arriba o más abajo que ella (los escalafones aquí son movibles a más de emotivos), suelen ser amigas y rivales.

La Pfeiffer, qué duda cabe, es un estilo. Melanie Griffith, otro. La Shepherd manda en, un área de prosopopeya específica, donde, un empujoncito, y también podemos encontrarnos con Cher. Un laberinto de lo más subjetivo, una pasión, Bassinger, Kelly le Brock, Daryl Hannah...

Pero en Michelle Pfeiffer puede que haya un algo más. Su trayectoria, para empezar, posee cierta línea que ya no es costumbre tener en cuenta. Una línea que en los viejos tiempos olía a Cenicienta, a mucha suerte, a casualidad, a esfuerzo, a vida o muerte. Los Estudios se conocían esa línea al dedillo y fabricaban biografías infalibles; eran historias donde con verdadera moraleja el talento acababa, más bien pronto, por resultar triunfador. Casi, toda una lección parvularia.

La Pfeiffer, con tres películas última hora («Las amistades peligrosas», «Conexión Tequila» y «Casada con todos»), ha cerrado, de momento, el círculo.

COMO ANTES DEL CINEMASCOPE

De cajera de un supermercado, a la fama. Ahí es nada. Esa frasecita es puro Hollywood de la época llamada dorada, pura filfa para dar a entender que todo es posible, sobre todo en América.

Pero eso es el comienzo de la historia de la estrella. El supermercado fue su primer empleo. Por entonces llegaron los primeros amores, o los segundos, y, un poco, las drogas más o menos blandas.

Luego, esta estrella puntera de hoy se vio inmersa en «todo al estilo Hollywood», de cuando la buena vida y la latría de divas/divos. Nada menos que un concurso de misses, así como suena, y desde ahí ya estaba en el camino de la gloria. La Pfeiffer topó con un cazatalentos. ¿Hay quién dé más?

CAZATALENTOS: VAYA TINO

Durante la época, Hollywood disponía de unos señores entre avispados, intuitivos y calientes a sueldo que todo el mundo definía como cazatalentos. En ocasiones, donde ponían el ojo ponían el tino (camareras, modelos, misses) y alguna vez sonaba la música.

Así, Michelle, qué vida. Concurso ganado, cazatalentos que lee la buenaventura. Y la Pfeiffer que se larga a Los Angeles.

El resto, presumible. Logra papelitos simplones en simplonas series TV, etc., etc.

No era una mujer de Holly­wood que perteneciese defi­nidamente a lo establecido. Ni sus encantos resultaban apabullantes ni sus maneras ostentosas.

«Grease 2» fue un buen envite. Travolta había salido a la palestra destrozando corazones de teenagers y Olivia Newton-John lucía ademanes de pin-up descaradamente promisoria.

Luego, compañera de Al Pacino en «El precio del poder», «Lady Halcón», «Cuando llega la noche», «Amazonas en la luna», «Dulce libertad».

Mirándolo bien, la actriz era una resultona, nada para una emoción rotunda. Ningún fan amenazaba con quitarla de en medio como prueba de amor.

El siguiente filme, «Las brujas de Eastwick», fue, acaso, el vehículo para que el sexappeal (una cosa tan metafísica, no vayan a creer) de Michelle se abriera paso en la jungla de las opiniones. Al fin y al cabo, a la vera contaba con el tremendo Nicholson y con dos féminas con experiencia y sabiduría en el viejo tema. Cher y Susan Sarandon no se andaban por las ramas.

De ahí, seguramente, le viene a Pfeiffer el envite que le ha llevado a este instante de privilegio.

MODESTIA FISICA

Ella, no hace tanto tiempo, ha insistido en la modestia física, en lo comedido de su «sex appeal». Falso, pura artimaña, cosa de mujer que no camina por lo aparatoso que se estila, más o menos, a la vera de Los Angeles.

La Pfeiffer, empero, es, por supuesto, su primera admiradora. Luego vienen los muchos miles de fans en USA y por otros mundos del diablo.

Evidentemente, Michelle Pfeiffer no es ostentosa ni abundante. Ya (por ahora) no se lleva. En este sentido siempre hay ciclos.

Pero la Pfeiffer lleva aparentando ser modosa con la apariencia desde mucho tiempo atrás. Es una artimaña, porque, diga ella lo que diga, como en las biografías que (en los años cincuenta) distribuía la Metro, todo se lo debe a un concurso de belleza. Se presentó y ganó. Y se convirtió en Miss Orange County.

Ahora cualquiera puede saber qué piensa de su antigua modestia física, después de haberse dado cuenta de que apabulla.

La noticia más significativa es que desde el estreno de «Las amistades peligrosas» la chica viene recibiendo de sus admiradores un término medio de diez mil cartas semanales. Se supone que muchas de ellas son cartas de amor.

Es lo lógico. Así, como en los viejos tiempos.

Es un síntoma, incluso para el «sex-appeal», para valorar los encantos físicos, la fama, el cine que se hace y otras influencias para no ser dichas en público.

Luis ESCOBAR

 

LA CHICA DE AL LADO


Muy pocos pudieron intuir que tras la belleza del rostro de Michelle Pfeiffer en «Grease 2» se encontraba uno de los talentos más sutiles de los últimos tiempos. Era el año 1982 y Michelle apenas había dado sus primeros pasos en su andadura cinematográfica.

Tuvo que esperar. No mucho, también es cierto; y en cualquier caso su momento ha llegado ya. Desde sus tímidas primeras apariciones en la pantalla hasta la nominación al Oscar apenas una decena de películas de la mano de algunos de los directores más celebrados en la actualidad (De Palma, Landis, Donner...) y con unos cuantos galanes de última hornada tipo Malkovich, Gibson, Goldblum o Russell.

Este es, sin duda alguna, el año de la Pfeiffer. Tres filmes suyos en cartel simultáneamente demuestran y avalan su reconocimiento no sólo físico, sino también a lahora de demostrar (y ella lo ha hecho con creces) que es una intérprete sensible, intuitiva e inteligente.

No lo ha tenido fácil hasta el momento, todos lo sabemos.

Intentar despuntar a la sombra de mujeres de la talla de Glenn Close, Cher, Susan Sarandon o Mary Elizabeth Mastrantonio no es sencillo. Pues, con todo, MicheIle Pfeiffer lo ha conseguido.

De amante dieciochesca seducida por Malkovich con «Las amistades peligrosas», a la mujer que tiene a buena parte de la mafia siguiéndole los pasos en «Casada con todos», o bien en el último vértice de un triángulo que completan Kurt Russell y Mel Gibson en «Conexión Tequila», Michele Pfeiffer es una de las dueñas de la cartelera.

¿Es en la variación donde se encuentra el secreto de su éxito? Tal vez.

L. C.

 

Article scaned and transcripted by PfeifferTheFace.com

Go Back | Refresh | Go Foward | Home
 

Translate: Spanish Italian French German Portuguese Polish Chinese Japanese Russian

Go Back | Refresh | Go Foward | Home

Copyright © 2002-2008. PfeifferTheFace.com and PfeifferTheFace.Com/Pforum are owned and operated by Fran.
All images © to their respectful owners. If you would like something removed please contact me before taking legal action.
No copyright infrigement intended.

eXTReMe Tracker