MICHELLE
PFEIFFER
Índice: Las mujeres hermosas, en ocasiones,
no aciertan a calibrar su propia
belleza. Michelle
Pfeiffer, por ejemplo, cree
tener boca de pato y ojos permanentemente
enrojecidos. Pese a ello es, sin
duda alguna, una de las actrices
más fascinantes del cine
actual.Con tres estrenos recientes
-«Las
amistades peligrosas»,
«Conexión
Tequila» y «Casada
con todos»-, esta actriz
nominada al Oscar por la primera
de estas tres películas,
merece, como ninguna, los honores
de nuestra portada.
MICHELLE PFEIFFER
LA CHICA
MÁS HERMOSA
Cuando Stephen
Frears consideraba la posibilidad
de encomendarle a Michelle
Pfeiffer el papel de Madame
de Tourvel en «Las
amistades peligrosas»,
no estaba muy seguro de que fuera
la elección justa y le confió
sus dudas a Jonathan
Demme, que ya había
dirigido a Michelle
en «Casada
con todos». «Sabes
le dijo, va a enfrentarse nada menos
que a Glenn
Close
y a John
Malkovich». Demme
tuvo que morderse la lengua para
no decirle a Frears
que haría bien en cuidar
que no se comiera a sus companeros
de reparto, curtidos profesionales
con una amplia experiencia teatral
a sus espaldas.
Según Demme,
la increíble fotogenia de
Michelle
ha sido hasta ahora uno de sus peores
enemigos. «Su
rostro es tan hermoso que los directores
la suelen elegir por su belleza,
olvidándose de la actriz
que lleva dentro. La misma Michelle,
que obviamente y pese a ciertos
complejos, sabe que es una chica
preciosa, no es consciente de lo
buena que es, de la inteligencia
que esconde cada una de sus interpretaciones,
hasta ahora poco valoradas. Es una
actriz cinematográfica al
cien por cien». Para
ella, su personaje en «Las
amistades peligrosas»
es «el
más difícil que he
hecho en toda mi carrera, porque
me ha forzado a mostrar en la pantalla
mis emociones mas íntimas,
más intensas. Ahora me agradaría
enfrentarme a un personaje muy sexy,
pero también inteligente,
como el que hacía Ann
Margret
en «Conocimiento
carnal»
Lo importante es que no sea una
película tipo «Nueve
semanas y media».
Mí sueño de actriz
es un personaje a lo Meryl
Streep
en «Tallo
de hierro»:
una mendiga, una de esas mujeres
que duermen bajo un puente y van
por ahí con sus bolsas de
plástico llenas de las cosas
más diversas. En fin, un
papel en el que el aspecto físico
cuente poquísimo».
Este aspecto físico sigue
contando, y mucho, en «Conexión
Tequila» de Robert
Towne, la tercera película
de Michelle que se estrena entre
nosotros en poco más de un
mes, y probablemente seguirá
contando en su más reciente
trabajo, «The
Fabulous Baker Boys»
de Steve Kloves,
que acaba de rodar al lado de los
hermanos Jeff
y Beau Bridges,
Hace poco Michelle se quejaba de
que «Trabajo
como actriz desde hace diez años
y cada vez que hago una película
me hago la ilusión de que
voy a ser proclamada la nueva, Meryl
Streep.
Sin embargo me encuentro todavía
en el grupo de actrices que el público
reconoce, pero de las que apenas
recuerda el nombre. Después
de estos diez años debería
olvidarme de estos grandes sueños
y contentarme con hacerlo mejor
posible mi trabajo y que éste
no me falte». ¿Seguirá
pensando lo mismo después
de los espléndidos resultados
obtenidos por sus últimos
trabajos? De éste le encanta
todo, salvo el aspecto relaciones
públicas. «Es
la parte más difícil
para mí. Cuando me encuentro
delante de un extraño listo
para hacerme un montón de
preguntas, me entra verdadero pánico.
Cada vez que concedo una entrevista
me juro a mí misma que será
seguramente la última...
Soy bastante reservada y aun no
se como he elegido un trabajo que
me obliga a mostrar públicamente
mis emociones, Me hago muchas veces
esta pregunta y creo que debe de
haber en todo ello algo de masoquismo.
Si pienso que cada vez que aparezco
en la pantalla me arriesgo a hacer
el ridículo delante de todo
el mundo, me pregunto si no habría
hecho mejor quedándome detrás
de la caja del supermercado de Orange
County, en California, donde trabajé
hasta que me dejé ganar por
este sueño imposible del
cine».
Ella se queja
de tener boca de pato y los ojos
permanentemente enrojecidos. Sin
embargo es una de las actrices más
fascinantes del cine actual. Tiene
31 años, lleva diez en el
cine y conoce ahora su mejor momento:
una nominación al Oscar y
nada menos que tres películas
que coinciden ahora en cartel son
la prueba. Odia las entrevistas
y no quiere hablar de su vida sentimental,
aunque sabemos que ha estado casada
durante ocho años con Peter
Horton y su pareja actual
es Michael
(Bitelchús) Keaton.
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