Metropoli (El Mundo) | October 26, 2007
Spain
FANTASÍA, ROMANTICISMO Y ESTRELLAS
MICHELLE PFEIFFER Y ROBERT DE NIRO ENCABEZAN EL ESPECTACULAR REPARTO DE UNA SUPERPRODUCCIÓN FAMILIAR BASADA EN UNO DE LOS MAYORES ÉXITOS EDITORIALES DE LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS
A las sagas cinematográficas de Harry Potter y Narnia les ha salido un duro competidor. Stardust, además de ser un filme repleto de magia potagia, criaturas extrañas, reinos de fábula y efectos especiales, también tiene mucho sentido del humor. Un sentido del humor, por fortuna, más cercano al de La princesa prometida que al de la trilogía de Shrek. Dicho de otro modo: pretende gustar a niños, jóvenes, adultos y cinéfilos por igual. Matthew Vaughn, el director de la película, llevaba ya varios años tratando de poner en pie el proyecto. Conocido por estar casado con la top-model Claudia Schiffer, y por haberle producido sus dos mejores películas, Lock & Stock y Snatch, cerdos y diamantes, a Guy Ritchie, el maridísimo de Madonna, este cineasta británico sólo había dirigido un largometraje, Crimen organizado, protagonizado por Daniel Craig, antes de tomar las riendas de Stardust.
ELECCIÓN DE ACTORES.
«Yo lo orquesté todo», ha declarado Vaughn. «Soy bastante bueno organizando y convenciendo a la gente para que trabaje conmigo. Tengo un don. Primero engatusé a Neil Gaiman, el autor de la novela en la que se inspira la cinta. Luego fui a por las estrellas: Michelle Pfeiffer, Robert De Niro, Peter O’Toole, Sienna Miller, Claire Danes… A todos les di lo que querían: buenos papeles».
Según algunas fuentes, Vaughn llegó a rechazar hacerse cargo de las secuelas XMen: la decisión final y Harry Potter y la Orden del Fénix con tal de poder realizar a su antojo la versión cinematográfica de Stardust, tan convencido estaba de que éste era el proyecto que más le convenía. «Stardust no es un filme fantástico como los demás», ha señalado. «La novela de Gaiman me encantó precisamente por no ser nada convencional. El humor, la crueldad, el carácter de los protagonistas, la originalidad de las situaciones… Con un material como ése, hubiese sido un pecado hacer una película aburrida. Espero haberlo hecho lo suficientemente bien como para que todo el mundo se divierta en el cine».
Hace más de dos siglos, el reino mágico de Stormhold atravesó una muy mala época. A la inminente muerte del rey de la región (Peter O’Toole), se le unió la disputa de sus siete hijos por hacerse con el poder. Estalló una guerra fratricida en la que resultaron asesinados cuatro de los pretendientes al trono vacante. Desde entonces, nada ha vuelto a ser igual en Stormhold.
En una dimensión paralela a Stormhold se encuentra el poblado inglés de Wall, lugar donde vive Tristán Thorn (Charlie Cox), un joven humilde con vocación de héroe redentor. Tristán está locamente enamorado de Victoria Forrester (Sienna Miller), la chica más guapa del entorno. Una noche, enfervorizado por el avistamiento de una estrella fugaz en el cielo, el joven promete a su amada que irá en busca de esa estrella y se la traerá como prueba de su amor.
Dicho y hecho: Tristán atraviesa el muro que separa a su mundo del reino mágico de Stormhold y parte en busca de la estrella. Una estrella que no es exactamente una estrella, pues tiene forma de mujer, es rubia y se llama Yvaine (Claire Danes). Después de conocerse, Tristán e Yvaine emprenden la ruta juntos, huyendo del acoso de la bruja malvada Lamia (Michelle Pfeiffer), que está convencida de que la joven conoce el secreto de la eterna juventud. A la parejita protagonista también la persiguen los príncipes Primus (Jason Flemyng) y Séptimus (Mark Strong), que van en busca de un diamante capaz de convertir a su poseedor en el legítimo rey de Stormhold.
Por el camino, Tristán e Yvaine se topan con una serie de personajes curiosos, como el capitán Shakespeare (Robert De Niro), que pilota un barco pirata volador y es muy aficionado al travestismo, o el mercader Ferdy (Ricky Gervais), un tipo sin demasiados escrúpulos, o el histriónico y retorcido príncipe Secundus (Rupert Everett), o la seductora esclava sin nombre (Kate Magowan), que esconde un misterioso pasado… Todo bajo la atenta mirada de varios fantasmas en blanco y negro (David Walliams, Julian RhindTutt, Adam Bixton) que van comentando la acción con irónica impotencia.
«Contar con este reparto ha sido un lujo», afirma Vaughn. «Todos han aportado algo a sus personajes y los han enriquecido de una forma muy estimulante. Estoy especialmente satisfecho de las interpretaciones de Michelle Pfeiffer y Robert De Niro. Creo que han sido muy valientes dejándose llevar por el espíritu irreverente de la historia. Han dejado a un lado sus prejuicios y se han comido la pantalla a bocados».
Fue el propio Neil Gaiman, autor de la novela original, quien eligió a Matthew Vaughn como director de la adaptación al cine, después de ofrecerle el puesto a Terry Gilliam, que lo rechazó por no embarcarse en un proyecto que él consideraba demasiado similar a dos de sus películas: Las aventuras del Barón Munchausen y El secreto de los hermanos Grimm. Vaughn y Gaiman ya habían trabajado juntos en 2003, en un cortometraje titulado A Short Film About John Bolton, dirigido por el escritor y producido por el cineasta. Gaiman también sugirió la incorporación de la novata Jane Goldman como coguionista del filme.
Stardust, que ha costado unos 70 millones de dólares, se filmó en diversas localizaciones de Inglaterra, Escocia, Gales e Islandia, entre el 19 de abril y el 13 de julio de 2006. La banda sonora ha sido compuesta por Ilan Eshkeri, y el tema principal lo interpreta el grupo Take That. Uno de los momentos más excéntricos e hilarantes de la trama lo protagoniza el personaje interpretado por De Niro, bailando y cantando can can vestido de mujer.
PEDRO CALLEJA
LA NOVELA ORIGINAL
Neil Gaiman es un autor de culto entre los amantes del cómic fantástico posmodemo. Su serie Sandman, que empezó a publicarse en 1987, se ha convertido en un título de referencia obligado para los estudiosos del arte secuencial de las últimas décadas. Hábil fabulador y sutil humorista, este escritor y guionista británico ha creado escuela con sus historias repletas de referencias mitológicas, simbolismo psicoanalítico y estética siniestra de última generación. La novela Stardust nació como un experimento literario: Gaiman la redactó a mano, con una pluma estilográfica, sin usar el ordenador. El manuscrito original, que se presentó ilustrado con dibujos de Charles Vess, fue rechazado por varias editoriales convencionales. La DC, casa madre de Superman y Batman, acabó publicándola en 1997, en cuatro entregas, como si fuese un cómic-book. Dos años después, se reeditó en formato de libro, sin las ilustraciones. En España, curiosamente, se ha editado al revés. En 2001, Norma Editorial puso a la venta la traducción al castellano de la novela sin las ilustraciones originales, edición que ahora retorna Roca Editorial. Norma, por su parte, la pone a la venta en una miniserie limitada de cuatro capítulos, en formato de cómic-book y con los dibujos de Vess acompañando el texto de Gaiman.
«MI LIBRO ES COMO UN HELADO, TE LO COMES Y TE HACE FELIZ»
EL AUTOR DE LA NOVELA EN LA QUE ESTÁ BASADO EL FILME EXPLICA POR QUÉ SE IMPLICÓ TAMBIÉN EN LA PRODUCCIÓN
El polifacético escritor Neil Gaiman es una referencia inevitable en la literatura fantástica y de ciencia ficción. Cuando le propusieron llevar al cine su obra Stardust, Gaiman se unió al proyecto como productor, como nos contó en el encuentro que mantuvimos durante el congreso internacional del cómic Comic-Con celebrado, como cada año, en la ciudad californiana de San Diego.
PREGUNTA.- ¿Es complicada la transición del libro a la película?
RESPUESTA.- Ya aprendí hace tiempo que cuando se pasa de un medio a otro hay que luchar por conseguir que ese proceso sea el adecuado, ya que lo que funciona en la literatura no siempre funciona en el cine y viceversa. Por eso, el final de Stardust en la película es distinto al de mi libro. Pero lo importante es que la experiencia sea la misma.
P.- ¿Y qué experiencia espera que se lleve ahora el espectador?
R.- El libro es como un helado que te comes y te hace feliz. No lo escribí para cambiar el mundo, sino para que el lector lo disfrutara. Y lo mismo le pido a la película: quiero que el espectador salga contento del cine, pensando que el mundo es un lugar mejor y sintiendo algo parecido a lo que yo experimenté con La princesa prometida. No creo que Stardust sea la nueva La princesa prometida; pero comparte cosas en común y se encuentra en ese mismo género que combina aventura con magia, romance y comedia.
P. ¿Le gusta estar involucrado en las adaptaciones de sus libros al cine?
R.- Sí, me gusta formar parte de ese proceso porque no quiero que me pase lo mismo que a mi amigo Alan Moore, que se ha disgustado con las adaptaciones al cine de sus obras. Así que, si mi actitud inicial era la de cobrar el cheque y olvidarme, ahora quiero estar involucrado y ayudar en todo lo posible, porque quiero que al final se haga una buena película.
P.- Cuando alguien quiere adaptar al cine una de sus obras, ¿es difícil convencerle?
R.- Me tiene que gustar su visión y se tiene que ganar mi confianza. Si alguien, por ejemplo, como Guillermo del Toro quisiera adaptar una de mis obras, le diría de inmediato que sí.
P.- ¿Cómo le convenció Matthew Vaughn (director del filme) para que permitiese adaptar Stardust?
R.- Ya habíamos trabajado juntos en un cortometraje y ahí me demostró que él era alguien en quien se puede confiar. Cuando me dijo que quería hacer Stardust, me ofreció colaborar con él y acepté. Y hasta participé en el cásting.
ORÍGENES: Nació el 10 de noviembre de 1960 en Porchester (Inglaterra). Desde pequeño leyó libros de ciencia ficción y fantasía.
INICIOS: A principio de los 80, con 23 años, comenzó a trabajar en la revista Imagine Magazine, donde publicó su primer cuento.
PROYECTOS: Ha colaborado en el guión del filme fántastico Beowulf, de Robert Zemeckis, y su cuento Coralina está siendo adaptado en una cinta de animación.
JOSÉ IGNACIO CUENCA/SAN DIEGO












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