Al Pacino es un “Scarface” de los años ochenta en el filme “El precio del poder” | La Vanguardia (Spain)
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La Vanguardia | March 13, 1984
Ayer se estrenó “El precio del poder”, nueva versión de “Scarface”, el clásico dirigido en 1932 por Howard Hawks, a quien Brian de Palma dedica la película. El filme ha supuesto la revelación de la bella Michelle Pfeiffer, protagonista del mismo en compañía de Al Pacino, un cubano anticastrista de los llamados “marielitos”, convertido en gángster.
Al Pacino es un “Scarface” de los años ochenta en el filme “El precio del poder”
Dirigido por Brian de Palma y con la revelación femenina de Michelle Pfeiffer

Washington. (De nuestro corresponsal.) – Michelle Pfeiffer, la coprotagonista, junto con Al Pacino, de la película “El precio del poder” (“Scarface”), se ha revelado este año como una de las jóvenes estrellas más prometedoras de Hollywood, a pesar del poco tiempo que lleva en el celuloide y del escaso éxito, tanto de crítica corno en taquilla, de sus tres filmes anteriores, “Grease 2” (en el que no pudo evitar el ser comparada con Olivia Newton-John), “Hollywood Knights” y “Charlie Chan and the Curse of the Dragon Queen“.
La actriz estuvo a punto de abandonar el mundo del cine cuando los críticos de todos los grandes medios informativos ridiculizaron su interpretación de una estudiante adolescente en la Norteamérica de los años sesenta en la segunda parte de “Grease“, la prolongación sin éxito del musical de ese mismo título que protagonizaron John Travolta y Olivia Newton-John, y que figura todavía en la lista de las diez películas que más dinero han producido en toda la historia de Hollywood.
Su padre, que siempre se opuso a que fuera actriz y le recomendó que si quería llegar a algo llevara siempre una cama con ella, la llamó por teléfono -recuerda Michelle Pfeiffer- a Portland (Oregón), donde se encontraba en gira publicitaria del filme, y le leyó en tono imperturbable las dos o tres críticas más feroces que se habían publicado ese día. “En aquel momento me dieron ganas de llorar y de echarlo todo por tierra.”
Comienzos difíciles
Para Michelle la llegada al mundo del cine no ha sido nada fácil. Contrariamente a muchas otras estrellas, nunca fue una niña prodigio, nunca fue modelo, nunca apareció en “Playboy”, nunca cantó ni bailó y nunca tuvo amistades en el círculo del espectáculo. En realidad, antes de llegar a Hollywood trabajaba como cajera en un supermercado, y sus únicas credenciales eran un puñado de papeles menores en la televisión y el título de “Miss” Condado de Orange (California).
La mala fama que le echó encima la crítica después de “Grease 2” fue tal que el director de “Scarface“, Brian de Palma, se negó incluso a hacerle una prueba para el papel de amante de Al Pacino, y tan sólo accedió a ello después de que sus ayudantes y los productores le presionaran enormemente. “Una vez terminada la audición -recuerda- tuve que disculparme. No haberla contratado hubiera sido uno de los errores más graves de mi carrera.”
“El precio del poder” (“Scarface“) tampoco está recibiendo demasiada aceptación crítica y en realidad se trata de un filme más polémico que taquillero. En este sentido, Michelle Pfeiffer tampoco ha tenido demasiada suerte, pero a su favor cuenta con que la escena más popular de la película (la gente suele aplaudirla) es cuando la actriz se enfrenta a Al Pacino (en el papel de un mafioso que trafica con droga) y le dice que está harta de él y sus palabrotas, y que piensa marcharse.
“El precio del poder” es la historia sangrienta de un cuba-no anticastrista que llega a las costas de Florida a finales de los setenta en la flotilla de la libertad, se mete en seguida en el mundo “underground” de la droga y la mafia, se convierte en una especie de padrino de Miami, y acaba muriendo acribillado a balazos por un rival. El filme ha sido extremadamente polémico desde el día en que se empezó a filmar, tanto por su violencia casi sin precedentes como por el hecho de que el protagonista fuera un cubano, circunstancia que no sentó bien en la poderosa e influyente comunidad de exiliados anticastristas de Florida, que vieron una connotación política y étnica en realidad inexistente.
Michelle Pfeiffer no está de acuerdo con los críticos que dicen que “El precio del poder” es demasiado violenta, y que Al Pacino no para de decir palabrotas durante toda la película. El filme es una denuncia en tono moral del mundo del vicio, de la mafia y de la droga, y del daño que ésta puede hacer a la sociedad en general y a cualquier ser humano en particular.
Todo fueron problemas desde el comienzo para los productores de “El precio del poder“. Primero, el ayuntamiento de Miami, donde los cubanos tienen extraordinario poder, se negó a que la película fuera rodada en esa ciudad -en la que se desarrolla la acción-, y obligó a que numerosas escenas hubieran de ser filmadas en un estudio de Los Angeles.
El crimen organizado
El director Brian de Palma y el guionista Oliver Stone han querido hacer con “El precio del poder” una historia “padrinesca” sobre las relaciones entre el mundo del crimen organizado y las multinacionales y grandes hombres de negocios, entre la droga y los bancos que lavan el dinero de las transacciones millonarias e ilegales, entre los gángsters y los policías que en teoría están encargados de hacer respetar la ley y de mantener el orden, y que, en la práctica, se encuentran en la nómina de los mafiosos.
Pero el filme carece de la ambigüedad moral de “El padrino“, y tampoco es una saga generacional, como la de los Corleone, sino que la historia empieza y termina en Tony, el cubano anticastrista protagonizado por Al Pacino, que no se gana precisamente el cariño de la audiencia con sus crímenes y palabrotas (en realidad, la gente aplaude a rabiar cuando es acribillado a balazos por un rival).
Después de protagonizar sin pena ni gloria dos obras teatrales, “American Buffalo” (unos de cuyos actores murió precisamente de una sobredosis de he-roína en un caso que ha sido muy comentado en el país) y “Ricardo III“, Al Pacino ha encontrado en “El precio del poder” -una película de casi tres horas de duración- un papel en el que se puede desenvolver con mucha mayor naturalidad y que cuadra mejor con su aspecto físico y con sus características artísticas.
Brian de Palma ha basado el filme en uno muy antiguo del año 1932 y del mismo título original, “Scarface“, dirigido por el legendario Howard Hawks, escrito por Ben Hecht y John Lee Mahin, y protagonizado por Paul Muni en el papel de un Al Capone en versión romántica. Pero ha doblado prácticamente la duración, ha trasladado el escenario de Chicago a Miami, lo ha actualizado y le ha dado un cierto contenido sociopolítico.
Al Pacino (Tony) no es Al Capone, sino un refugiado cubano que llega muerto de hambre y de frío en un barquichuelo de mala muerte a la playa de Cayo Hueso, rodeado de niños que lloran, de ancianos y de mujeres que gritan, que en seguida se pone en contacto con el mundo del crimen organizado y que acaba sus días como el gran zar de la cocaína en Miami, ganando dos millones de dólares al año libres de impuestos.
Autodestrucción de un gángster
No se trata simplemente de una película sino de una lección de moralidad. Tony Montana llega a la cumbre del dinero y de la buena vida, pero comete el error dramático de entregarse a la misma droga con la que él trafica, la cocaína, de consumirla en cantidades industriales y de suicidarse físicamente antes de que otro gángster le meta una ráfaga . de ametralladora en el cuerpo, en la lucha por el control de la Mafia.
Michelle Pfeiffer, la protagonista femenina, es Elvira, una mujer a la vez fría, divertida y patética, que por alguna razón es el único personaje del filme que se salva de las garras de la muerte al término de las tres horas que dura. Tony Montana la conoce en los brazos de su jefe, un traficante de droga y autos robados, cuando todavía se encontraba a mitad de camino en su carrera hacia la cumbre y se propone hacerla su amante primero y su esposa después.
“El precio del poder” está hecha prácticamente en cuatro colores, el dorado del dinero, el rojo de la sangre, el blanco de la cocaína y el negro de la muerte. y Tony (Al Pacino), mientras espera la hora fatal, se pasea por las calles de Miami en su Porsche de 43.000 dólares, se sumerge en una bañera de tamaño olímpico toda de oro.
Uno de los concejales de la ciudad de Miami, Demetrio Pérez, se opuso a que “El precio del poder” fuera rodada en Miami por entender que retrataba a todos los cubanos como mafiosos y criminales, y a la ciudad como un paraíso de la droga y el asesinato.
RAFAEL RAMOS
Scans and transcript by PfeifferTheFace












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